Trezeguet, de hincha a salvador e ídolo

Buenos Aires/EFE – Hace casi un año, David Trezeguet fue testigo del descenso del equipo de sus amores en la tribuna del estadio Monumental, de Buenos Aires.

Pero 363 días después el futbolista francés de ascendencia argentina fue el artífice, con dos goles, del regreso del River Plate a la primera división del fútbol argentino.

“Hoy cumplimos con el objetivo de regresar a River donde se merece, la primera división. Estoy muy feliz por poder haber contribuido para conseguir la meta”, declaró el cañonero tras consumar el ascenso.

Con 13 goles convertidos, David Trezeguet se transformó en el baluarte de este conjunto ‘millonario’ que por los malos resultados y las decisiones polémicas de sus directivos se vio obligado a transitar durante una campaña en la segunda división.

Fue el más duro desafío para un club que lleva 111 años de vida institucional y rebaña a una auténtica nación de hinchas.

Con apenas 17 partidos disputados con la camiseta de River entre torneo Clausura y Copa Argentina, el ex jugador del Mónaco francés, la Juventus italiana y del Hércules español se retiró ayer ovacionado del estadio Monumental.

Con estos 13 festejos en sólo una ronda de esta temporada, Trezeguet fue el segundo goleador de River Plate a seis tantos de los convertidos por Fernando Cavenaghi y convirtió la mitad que Gonzalo Castillejos (26), máximo artillero del torneo.

Apenas había disputado una temporada en Argentina con el Platense en la vigencia 1994-1995, pero en diciembre Trezeguet cumplió, a los 34 años, su sueño de regresar a jugar en el país de sus padres, en el club del que es declarado y fervoroso simpatizante.

Campeón del Mundo en 1998 y ganador de la Eurocopa 2000 con Francia, el nacido en la ciudad de Ruan sumó ayer el octavo título a su carrera profesional.

David Trezeguet ha pasado de la tristeza que le embargó hace casi un año en la tribuna del Monumental al presenciar el partido que decretó el descenso del River por culpa del Belgrano, al festejo por el ascenso.

Esta vez no fue el hincha, fue el futbolista convertido en ídolo que firmó los dos goles en la victoria sobre Almirante Brown.