Esperan influir en comicios

Tucson/EFE – Un creciente grupo de personas con doble nacionalidad tendrá derecho a elegir tanto al próximo presidente de México y como al de EE.UU., lo que lo convierte en un importante bloque electoral en ambos lados de la frontera.

“Creo que nosotros somos un reflejo de la globalización y del futuro de ambos países”, dijo Florencio Zaragoza, presidente de Fundación México con base en Tucson (Arizona).

Zaragoza forma parte de un creciente número de latinos que cuentan con la nacionalidad mexicana y estadounidense y que por lo tanto podrán votar en ambas elecciones presidenciales.

Como muchos otros mexicanos en EE.UU., el presidente de Fundación México se registró por correo para ejercer su derecho al voto en el exterior para participar en las elecciones presidenciales del próximo domingo.

“Aunque vivimos en EE.UU. para nosotros es muy importante seguir informados y pendientes de lo que pasa en México”, indicó Zaragoza.

“Yo pienso que los binacionales somos el reflejo del alcance que tendremos en el futuro, particularmente en las comunidades fronterizas, más allá del tratado de libre comercio”, dijo Zaragoza, quien se hizo ciudadano estadounidense y por lo tanto también podrá votar en las elecciones presidenciales del próximo noviembre.

“Creo que es muy importante nuestro voto, vemos que podemos influir en los resultados de las elecciones en ambos países”, sostuvo el presidente de Fundación México.

Para personas como Rosario Valenzuela, residente de Arizona, el tener el derecho de votar en ambos países para elegir al próximo presidente es un “privilegio” y una gran “responsabilidad”.

“Los binacionales representamos el futuro de ambos países y de que al final sabemos que lo que pasa de un lado viene afectando al otro y viceversa”, dijo Valenzuela, mexicana de nacimiento y naturalizada ciudadana de EE.UU.

La inmigrante mexicana considera que más que nunca es importante estar informada y votar por aquellos políticos que representen los intereses de los latinos en ambos países.

En EE.UU., tanto el partido demócrata como el republicano están intentando acaparar el voto latino, particularmente en estados donde estos electores podrían ser decisivos para ganar la elección presidencial.