Padres apoyan uso de celulares en las escuelas

Nueva York – El Concejo de la ciudad de Nueva York cree que es el momento de acabar con la prohibición de que los alumnos lleven sus teléfonos celulares a las escuelas públicas.

La gran mayoría de sus miembros han firmado una petición remitida al canciller de educación, Dennis Walcott, pidiendo que se ponga fin a esta medida que lleva vigente desde 2006, ya que “no se adecúa a la realidad ni a los tiempos actuales”.

“Creemos que la prohibición de llevar celulares a las escuelas lo único que hace es poner la seguridad de los estudiantes en peligro”, dijo Justin Goodman, vocero de la portavoz del Concejo, Christine Quinn.

Uno de los principales argumentos que esgrimen los miembros del Concejo y los padres que se oponen a la prohibición es que muchos de los alumnos -tras salir de la escuela- tiene que tomar el transporte público para volver a sus casas, y es conveniente tenerlos localizados en todo momento.

“Sé que lo va a utilizar casi todo el tiempo para hablar con sus amigos, pero me quedo más tranquilo si sé que mi hijo lleva en todo momento el celular en la mochila”, dice Leonardo González, cuyo hijo es alumno de un colegio público de Brooklyn.

Algunos estudiantes, los cuales se encuentran en estos momentos de vacaciones, aseguran que, pese a ser conscientes de la prohibición, no muchos la hacen caso.

“Siempre he llevado el celular a la escuela y, si eres listo y no lo sacas en mitad de clase, es muy difícil que te lo requisen”, cuenta Orlando Jackson, estudiante de 16 años.

Uno de los más firmes defensores de mantener la medida es el alcalde Michael Bloomberg, quien ha dicho en varias ocasiones que los celulares interfieren con la enseñanza y hace unos días añadió además que si los alumnos los utilizan para ver o enviar pornografía durante horas escolares, puede ser argumento suficiente para que la Ciudad sea demandada.

Otro argumento a su favor es que hace dos semanas un estudiante fue cazado fotografiando con su celular las respuestas de un exámen y luego mandándoselas por mensaje a otros 50 alumnos de la escuela Stuyvesant, uno de los colegios público más prestigiosos de Nueva York.