Un impuesto bajo otro nombre

Ahí lo tienen. La ley de reforma del sistema de salud del presidente sobrevivió gracias a la mayoría de los magistrados de la Corte Suprema que lo llamaron como lo que es –un impuesto lanzado sobre los estadounidenses por esta administración y un Congreso cómplice.

En lo que pareció una explicación de sus limitaciones bajo la Constitución americana y la inhabilidad de la Corte Suprema poder impedirle al Congreso que nos aumenten los impuestos a todos mediante una ley de salud insostenible, el juez Roberts dijo, “No tomamos en consideración si la ley contiene políticas buenas. Esas decisiones se les encarga a los líderes electos de la nación”.

Mientras que aquellos de mentalidad progresista han declarado victoria, en realidad el veredicto ha puesto sobre los hombros del Presidente Barack Obama toda la responsabilidad del aumento de impuestos más grande de la historia de EEUU. Recordemos que el Presidente en repetidas ocasiones afirmó que esta reforma no era un impuesto y lo disfrazó como un “mandato”. En una entrevista con George Stephanopoulos de ABC, declaró: “Para nosotros decir que debes asumir la responsabilidad de obtener seguro medico no es en lo absoluto un aumento de impuestos”. Ahora, el presidente tendrá que defender el aumento.

Dicho impuesto se calculará en base al porcentaje del ingreso bruto ajustado o una cantidad fija, o lo que resulte en la cantidad mayor. A partir del 2014, esta cantidad, al igual que otros impuestos, será recolectada del formulario 1040. Los que no obtengan cobertura, enfrentarán sanciones fiscales y tendrán que hacer un “pago de responsabilidad compartida” que ascendería a $2,085 en impuestos adicionales cada año.

Al sustentar esta ley, los magistrados han intensificado la incertidumbre del sector privado y afectado profundamente la moral de los americanos ya debilitados por los efectos devastadores de una economía en crisis. Según un estudio, la medida va a incrementar el gasto público por $1.15 billones y aumentar aproximadamente $530 mil millones al déficit federal durante los próximos 10 años. Nuestras futuras generaciones heredarán una deuda nacional insuperable.

Por otra parte, el pueblo estadounidense ahora tendrá que permitir que Washington tome aún más control de sus ganancias si no acepta lo que una junta de 15 miembros burócratas –que no son electos– tienen que ofrecer. Eso es anti-americano. Si el gobierno está autorizado a requerirnos la compra de un seguro medico, ¿qué otra cosa nos obligará a hacer con respecto a nuestra salud personal?

Según los expertos, alrededor del 36% de la población estadounidense se mantendrá sin seguro médico. Un porciento calificará para obtener Medicaid, pero no se inscribirán, mientras que otros que no califican para la ayuda del gobierno seguirán incapaces de pagar la cobertura.