Sabrina Avilés: su misión es nuestra comunidad

Es la productora asociada de la serie 'Latino Americanos'
Sabrina Avilés: su misión es nuestra comunidad
Sabrina Avilés en la sala de microfilms de la Biblioteca Pública de Nueva York, donde investiga una serie documental de PBS que pronto se estrenará.
Foto: Silvina Sterin Pensel / Especial para EDLP

Deja su smartphone a un costado de la mesa y pasarán varias horas hasta que vuelva a tener contacto con la modernidad y la tecnología. Acciona una palanca y viaja al pasado sin moverse de la silla.

Detrás de los vidrios de sus lentes, sus ojos se mueven rápido de derecha a izquierda y de izquierda a derecha repasando titulares de los 50’s y los 60’s. ‘Welfare’ se niega a pagar deudas a bodegas hispanas,’ anuncia El Diario/La Prensa en su edición del 2 de diciembre de 1960.

“Estoy revisando periódicos neoyorquinos: el New York Post, el Daily News y uno que ya no existe, el Daily Mirror“, comenta Sabrina Avilés casi susurrando para no perturbar a las otras personas que, como ella, analizan microfilms en la sala de archivos de diarios y revistas de la Biblioteca Pública al lado del Bryant Park.

La máquina donde coloca delicadamente los rollos de noticias luce vetusta y arcaica pero le permite meterse de lleno en la cotidianeidad de los puertorriqueños y dominicanos de la Gran Manzana hace más de medio siglo; el tema de uno de los episodios de ‘Latino Americanos’, una serie documental que muy pronto presentará PBS y de la que ella participa como productora asociada.

Es hija de un puertorriqueño y una dominicana y asegura que al hablar todos creen que es cubana. Sabrina vive en Boston pero este proyecto la trae a Nueva York al menos dos o tres veces por mes.

“Lo disfruto intensamente porque nací aquí en Washington Heights y extraño como loca esta ciudad. Con Latino Americanos estoy teniendo la oportunidad de hacer entrevistas interesantes. Ayer, por ejemplo, estuve en la casa de Herman Badillo que con sus 82 años es una leyenda y fue el primer puertorriqueño en tener un cargo en el Congreso y en postularse para alcalde de Nueva York”.

Sonriente y de aspecto jovial, Sabrina parece tener un termostato aparte y durante la entrevista –la conversación se trasladó a unas mesitas al aire libre, a un costado de los leones que custodian la biblioteca– se mantiene compuesta a pesar del calor y la humedad sofocantes del mediodía.

Tiene 51 años pero aparenta unos 40. “Mi mami me dice ‘ya no digas tu verdadera edad pero si la llevo bien ¿por qué no?

Se graduó en 1983 de la carrera de broadcasting y film y desde entonces no ha parado de trabajar produciendo documentales en el campo de la historia y la política y también materiales didácticos para enseñar español a niños; trabajo que la llevó por todo Sudamérica.

“Ibamos por todas partes explorando los diferentes acentos hasta que se dieron cuenta que en Nueva York también están todos las formas posibles de hablar el español y se cortaron los viajes”, dice bromeando.

Organizada, prolija pero también creativa y llena de inventiva a la hora de elegir los recursos con los que narrar una buena historia, asegura que en su medio uno comienza a recibir el reconocimiento y el respeto de sus pares cuando dirige su propio proyecto y eso es lo que tiene entre manos.

“Estoy investigando y todo a la par de mi trabajo diario así que es agotador pero mi marido y mis hijos me alientan y eso me da pilas”.

El tema de su documental, afirma, vino a ella sin necesidad de buscarlo demasiado. “Crecí aquí pero mis padres me enviaban a Puerto Rico y a Dominicana para que no perdiera el contacto con nuestra cultura, nuestra gente y nuestros familiares”.

Fue en uno de esos viajes durante su adolescencia que una conversación con una tía boricua la marcó para siempre. “Ella era joven y tenía dos varoncitos. Le pregunte, tía ¿Cómo es que no busca la mujercita?”. Ella me respondió ‘no, m’ija, cerré la fábrica hace tiempo. Me hice la operación”.

Se refería a la ligazón de trompas, el procedimiento de esterilización femenina que se extendió llamativamente en Puerto Rico al punto que en 1982 la isla contaba con la tasa más alta del mundo de mujeres que habían recurrido a esa cirugía como forma de anticoncepción permanente. “Ese precisamente es un punto importantísimo que pienso tocar en mi película,” explica, “porque muchas pensaban que era reversible”.

Según Sabrina bastaría con tomar una cámara, pararse en pleno centro de San Juan y preguntarle a las mujeres a quién conocen que se haya operado. “Todas tienen una prima, hermana, amiga, incluso las más viejitas pueden ser ellas mismas”.

Eso es justamente lo que hará muy pronto cuando viaje a Puerto Rico a filmar entrevistas en profundidad con algunas de ellas. “También estoy buscando candidatas aquí en la comunidad puertorriqueña”, apunta.

La película tiene aristas sumamente políticas –en los 30’s Estados Unidos propuso esterilizar a las mujeres en Puerto Rico como una vía para controlar la sobrepoblación allí– y Sabrina mostrará esta faceta no tan conocida de la complicada relación entre ambos países. Pero principalmente, es una historia de mujeres.

“Me interesa darles una voz y llegar al fondo de por qué hicieron lo que hicieron con su cuerpo. Será una aventura interesante para ellas, para mí y para las mujeres que la vean”.