Pérdida de tiempo

Para el liderazgo de la Cámara de Representantes 30 votaciones inútiles, en un periodo de dos años, en contra de la reforma de cobertura médica es insuficiente para mostrar su desagrado con la ley cuya constitucionalidad fue confirmada recientemente por la Suprema Corte de Justicia. Por eso, hoy votará de nuevo para eliminar la ley.

Creemos que esta pérdida de tiempo y esfuerzo en la Cámara de Representantes es una muestra del porqué del enfado popular con un Washington que se percibe desconectado de las preocupaciones de los estadounidenses. No hay ninguna, como en las 30 ocasiones que el Senado siquiera considere esta acción.

Por eso, este es un acto político vacío de todo fin concreto que no sea repetir lo repetido hasta el cansancio, para ver si alguien nuevo se trepa al tren anti-Obama para la elección de noviembre. Para ello hay varias horas de debate programado para insistir con afirmaciones falsas como que la ley es una intervención del gobierno que interrumpe una supuesta relación idílica entre el paciente y médico, ignorando que las aseguradoras ya tienen intervenida esa relación.

De ahí en más las distorsiones se multiplican. La peor de ellas es la aseveración de que la eliminación de la ley -que todavía no ha sido implementada en su totalidad y que por lo tanto se desconoce su impacto- ayudará a la creación de empleos.

Lo que sí se sabe con seguridad es que la eliminación de la ley de salud significará que los retirados con Medicare pagarán más por sus medicamentos, que 6.6 millones de menores de 26 años de edad perderán la cobertura médica de la que hoy gozan gracias a sus padres, además de anular la protecciones nuevas que tiene el consumidor para evitar ser rechazado arbitariamente por las aseguradoras.

Los republicanos en general parecen insensibles a las serias consecuencia de dejar a más gente sin cobertura médica.

Por ejemplo, no hay ninguna propuesta positiva de cobertura médica ligada al rechazo de “Obamacare” de la Cámara Baja y varios gobernadores republicanos de estados como Florida, Louisiana y Texas han rechazado -o están estudiando hacerlo- la ampliación de Medicaid que sin costo alguno la nueva ley permite cubrir a un gran sector de la población sin cobertura de salud.

Con seguridad que tienen un buena cobertura médica estos legisladores y gobernadores que rechazan esa misma posibilidad para mucha gente de sus distritos y sus Estados. Para ellos la prioridad es evitar la reelección del presidente Obama a todo costo y precio, incluso perjudicando a quienes hoy tienen la tranquilidad de tener un seguro de salud.