Retorna defensor de migrantes tras autoexilio a México

A pesar de las amenazas en su contra el sacerdote Alejandro Solalinde retoma su labor.
Retorna defensor de migrantes tras autoexilio a México
El sacerdote reconoció que las condiciones en la región de Ixtepec, no son buenas, pero aseguró que no abandonará a las personas en tránsito.
Foto: AP

MÉXICO, D.F.- El sacerdote Alejandro Solalinde regresó al país después de siete semanas de autoexilio en las que visitó Estados Unidos y Europa en busca de solidaridad internacional tras reiteradas amenazas de muerte por su defensa de la migración centroamericana.

El trabajo en el extranjero con organizaciones como Amnistía Internacional elevó su nivel de seguridad: pasó de tener dos vigilantes a cuatro escoltas asignados por la Procuraduría General de la República (PGR) a partir de este miércoles, pero considera que aún corre riesgo.

“Soy un misionero y voy a seguir con mi labor, pero las condiciones en las que regreso no son las mejores”, reconoció en el Distrito Federal, poco antes de volver a Ixtepec, Oaxaca, donde fundó el albergue Nuestros Hermanos en el Camino que da comida y descanso diario a alrededor de 200 salvadoreños, guatemaltecos, nicaragüenses y hondureños que buscan llegar a Estados Unidos.

El clérigo regresa en un momento de transición política que tiene a la Ley de Migración sin reglamento desde hace nueve meses y deja a los “sin papeles” aún más vulnerables a secuestros, robos y asesinatos.

Las denuncias de estos delitos le costaron al cura Solalinde al menos siete intimidaciones; algunas por teléfono, otras de manera directa como en abril pasado cuando un sujeto lo interceptó para informarle “que ya tenían hasta su sicario”.

El cambio de administración que se avecina a nivel federal con el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) no inyecta mucho aliento al presbítero: ha sido en estados gobernados por esta institución política donde en los últimos años se agudizaron los ataques contra centroamericanos: Veracruz, Tabasco, Estado de México.

“No estoy muy optimista”, dijo ayer en rueda de prensa.

Con el actual gobierno encabezado por el presidente Felipe Calderón tampoco hubo avances en las averiguaciones sobre las amenazas de muerte, incluso Amnistía Internacional tuvo que pronunciarse sobre los riesgos de la impunidad.

“Las autoridades mexicanas deben concluir las investigaciones que han iniciado en relación a las amenazas de muerte en contra del padre Solalinde y consignar a los responsables, de lo contrario estarán enviando un lamentable mensaje a los perpetradores, en el sentido de que estás prácticas pueden ocurrir en México sin consecuencias”, dijo el director ejecutivo, Alberto Herrera Aragón.

El trabajo de Solalinde está respaldado por la pastoral católica de la Movilidad Humana que tiene en el país diversos albergues que dan refugio a los centroamericanos y han sido el único aliento de protección tangible junto con algunas otras casas fundadas por asociaciones civiles.

Sin una política clara, el gobierno mexicano se ha limitado a albergar a los transmigrantes en estaciones migratorias para su deportación, cuando son detenidos por agentes especializados que en diversos hechos han estado involucrados con bandas del crimen organizado.

“Voy a impedir que abusen de estos pobres muchachos mientras esté en mis manos”, dijo el cura a este diario.

Seguirá con los trámites para que los abusados reciban justicia como lo ha hecho hasta ahora: él mismo va al ministerio público y discute con los encargados cuando no quieren tomar el testimonio o recibir la documentación.

“En las últimas semanas previas a mi partida, había mejorado mucho la situación en Ixtepec,, espero no encontrarme con nada muy diferente, aunque en el albergue se quedaron muchas personas muy profesionales que seguramente pueden trabajar si yo no estoy”, detalló. “Si un día falto nada cambiará, la lucha seguirá, eso deben saberlo los delincuentes o quien sea”.