Stickball, un orgullo de El Barrio

Nueva galería documenta décadas del deporte en barriadas neoyorquinas.
Stickball, un orgullo de El Barrio
Una de las más de 100 fotos históricas de jugadores de stickball que se exhibe en la galería de El Barrio. La imagen data de los años 1940, cuando el deporte tomó auge.
Foto: Cortesia

manhattan – El Barrio ha cambiado mucho en las últimas décadas, pero un aspecto del popular sector hispano de Harlem que resiste los avatares del tiempo es ver a gente en las calles jugando una especie de béisbol con pelotas de hule o esponja y palos de escoba o trapeadores.

“Cuando veo a las familias jugar al stickball, es como si los viejos tiempos regresaran”, dice con nostalgia Carlos Díaz, un residente del vecindario de 62 años.

El stickball es un deporte muy parecido al béisbol en el que participan dos, nueve ó 12 jugadores.

Díaz juega el deporte desde los 12 años. Para entonces, las pelotas de esponja sólo costaban 10 centavos.

“Los muchachos que no podían comprar un uniforme y un bate, tenían que ser creativos”, comenta Díaz. “Los tiempos han cambiado tanto que ahora la pelota cuesta $2 y los chicos no juegan en la calle, sino en casa con computadoras y teléfonos inteligentes”.

Díaz, fundador del Salón de la Fama de Stickball en El Barrio, comenta que en Nueva York existen unos 20 equipos, seis de ellos en Manhattan. En el país hay por los menos 80, la mayoría en California.

Hace poco más de un mes, Díaz abrió al público una galería con unas 100 fotos que datan de los años 40 hasta la actualidad. Muchas de ellas donadas por jugadores que ahora tienen entre 70 y 90 años.

“Yo jugué en la calle 111, entre las avenidas Lexington y Park. En las escuelas no se hablaba de otra cosa y los equipos se formaban por chicos de la misma cuadra”, apunta Díaz. “Esos mismo jugadores quisieron hacer un archivo fotográfico que recordara a las nuevas generaciones los buenos tiempos”.

En efecto, la galería ubicada en 230 East de la calle 123 conserva recuerdos inmunes al óxido de la memoria. Desde banderas de equipos de los años 40, hasta bates fabricados con palos de escoba del Departamento de Limpieza, que datan de los años 50.

“Es un deporte de familia”, destaca con énfasis don Carlos Díaz, presidente de la liga de Stickball de Manhattan. “Abuelos, padres y nietos juegan en nuestros barrios. Hemos rescatado este maravilloso deporte”.

Puertorriqueños y dominicanos son las comunidades hispanas que más practican el stickball en El Barrio, pero en los últimos años otras diásporas latinas lo están acogiendo, como mexicanos y mexico-americanos.

El dominicano Ricardo Macías, de 42 años y residente de El Barrio, comenta que él y su hijo de 10 años practican juntos en espacios públicos del área.

“Es una disciplina fantástica, porque te deja hacer amigos y conocer la gente que vive en tu mismo vecindario. Es como estar en nuestros países, donde todo el mundo es amigo”, señala.