Perú: con armas de guerra aplastan protestas

LIMA/AP – Los peruanos tal vez nunca sepan quién disparó la bala que impactó en la cabeza del estudiante César Medina, de 16 años, durante una protesta contra una mina y lo mató casi al instante. Medina fue uno de los cinco civiles muertos a tiros la última semana en la región norteña de Cajamarca cuando la policía y el ejército dispararon contra manifestantes opuestos al proyecto aurífero de mayor envergadura.

Tres recibieron tiros en la cabeza y dos en el tórax, dijo Reynaldo Núñez, director regional de Salud de Cajamarca. Los lugareños dicen que Medina y otra de las víctimas fatales no participaban en la protesta.

Las autoridades no han informado quién hizo los disparos fatales, mientras que varios periodistas locales aseguran que fueron las fuerzas de seguridad.

“La necropsia dice que la bala entró por la sien y salió por el ojo derecho”, afirma Maximila Aguilar, madre de Medina, quien recogió el cadáver de su hijo en la morgue, lo bañó en su casa y lo sepultó el viernes acompañada por más de 3.000 personas.

Aunque la policía usa algunos instrumentos no letales como gases lacrimógenos y proyectiles de caucho, su arma más frecuente para controlar manifestaciones son las municiones de guerra 7.62 mm que dispara con viejos fusiles Kalashnikov.

Activistas de derechos humanos acusan al gobierno de tener un desprecio por la vida en la región y dicen que el uso de la fuerza letal para reprimir a inconformes agravaría la resistencia a los planes mineros que han desencadenado protestas en el país. El jefe policial, Raúl Salazar, dice que los agentes tienen como función “mantener el orden con el menor costo social posible”.