Obamacare, una victoria para mujeres

En las últimas semanas hemos escuchado mucho acerca de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio, conocida en inglés como ACA, a raíz de la decisión el mes pasado de la Corte Suprema de validarla como constitucional.

Hemos escuchado a expertos analizar minuciosamente las posturas de los ganadores y de los perdedores políticos; también a los presentadores de noticias teorizar acerca de lo que el Presidente piensa del Tribunal Supremo, y a los partidos políticos discutir lo que sucederá después. Pero la pregunta más importante para mí es: ¿cómo afecta esto a las latinas que viven en la ciudad de Nueva York?

Si bien el impacto integral de la ley es aún desconocido, la decisión de la Corte Suprema es claramente una victoria histórica para la salud de las mujeres. La ley garantiza el acceso directo a servicios a servicios médicos de prevención y ginecológicos a las mujeres, algo que no habría sido posible sin esta ley. Y cuando las disposiciones clave de la ley entren en vigor en 2014, más de un millón de neoyorquinos no asegurados obtendrán cobertura de atención médica. Para las latinas y nuestras familias, esto no es nada menos que una revolución.

Los latinos tienen una tasa de cobertura de salud menor a cualquier otro grupo racial o étnico, según afirma el censo más reciente de los Estados Unidos. Esto es especialmente preocupante si tenemos en cuenta las altas tasas de embarazo en adolescentes, las infecciones de transmisión sexual y otras afecciones prevenibles que sufren las mujeres latinas en la ciudad de Nueva York. Si bien necesitamos seguros de salud asequibles, casi cuatro de cada 10 de nosotros todavía no los tenemos. Las subvenciones otorgadas por la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio bajarán los costos de las pólizas individuales de salud hasta dos tercios, logrando que el seguro de salud sea asequible para millones de personas que no tienen planes patrocinados por su empleador. La ley también da incentivos a las pequeñas empresas para que brinden cobertura a sus empleados. Solo en el estado de Nueva York, la ley ya ha ayudado a 160,000 jóvenes adultos a obtener cobertura a través de las pólizas de sus padres. Ahora que el Supremo ha confirmado la ley, que eleva el límite de edad para los dependientes a 25 años, miles más seguirán probablemente este camino.

Además de ampliar el acceso a los seguros médicos, la nueva ley ayudará a garantizar que las mujeres que ya tienen un seguro puedan recibir la atención que necesitan. Por ejemplo, a partir del mes de agosto, todos los nuevos planes de seguro tendrán que cubrir los métodos anticonceptivos sin incluir los costosos deducibles y copagos que hoy en día desalientan a muchas mujeres a la hora de usar métodos efectivos. Este es un beneficio fundamental que puede ayudar a tratar el tema de los embarazos no planeados en la ciudad de Nueva York. La ACA también asegura que las mujeres puedan recibir atención ginecológica y obstétrica, sin tener que ser previamente referidas por un médico. También tendremos un acceso más fácil a los exámenes anuales, exámenes de mamas, pruebas de Papanicolau, exámenes de diabetes, pruebas del VPH y apoyo a la lactancia materna.

En Planned Parenthood sabemos de primera mano que la planificación familiar y la salud reproductiva no son cuestiones políticas sino personales que afectan la seguridad económica y la salud de las mujeres. Nuestros centros de salud estarán listos para ofrecer una gama completa de servicios preventivos a las mujeres recién aseguradas. Y para el número menor de mujeres que aún carecen de cobertura médica bajo esta ley (por ejemplo, las mujeres indocumentadas), seguiremos proporcionando una atención asequible, de alta calidad y sin prejuicios.