Expertos de siempre, misma sabiduría

El nuevo informe del Woodrow Wilson International Center for Scholars y The Annenberg Foundation Trust “The Sunnylands Report”, ofrece recomendaciones sobre los enfoques que deberían asumir los gobiernos y las empresas privadas para fortalecer las relaciones entre los Estados Unidos y México. El informe es un alerta para aquellos quienes combinan los negocios, el comercio y las políticas públicas.

También trata de cómo, después de haber dicho “Te lo dije”, algunas figuras públicas van y buscan amparo. Sus recomendaciones le ofrecen al lector un solo tomo; la política pública requiere de dos.

Sus pronunciamientos nos dicen lo obvio. Lo que falta es uno que nos indique cómo implementarlos. La arquitectura sin la ingeniería no funciona.

No obstante, el informe cuenta con elementos dignos de unos segundos de reflexión. Presenta siete puntos contundentes. En breve:

1. Nosotros los norteamericanos (incluyendo a Canadá) deberíamos conformarnos como bloque para negociar tratados comerciales con otros países, para hacer que el tránsito fronterizo sea más eficiente.

Eso está bien.

2. La sociedad estadounidense federal, estatal y civil, debería apoyar las reformas judiciales en México con capacitación para los fiscales, los jueces y profesionalización de la policía.

No está mal.

3. El sistema de inmigración legal a los EE.UU. requiere de reformas para poder dirigirse al sistema de visas para que la gente cruce las fronteras por cauces legales.

Pues, sí, claro. Y, rapidito:

4. Hay que fortalecer los vínculos entre negocios para promover la integración económica a nivel regional. (Parece que alguien no se ha acercado a las regiones fronterizas hace ya un par de décadas).

5. Desarrollar un ambicioso intercambio educativo que amplíe el acceso de México a la educación superior graduada de calidad y que aborde cuestiones de la necesidad en los Estados Unidos de competencia cultural y lingüística.

6. Crear una visión referente al petróleo y el gas para establecer una cooperación energética. Este concepto es vejestorio, del siglo XX, una visión que no aborda la energía solar y eólica para una región rica en potencias más allá de los combustibles fósiles. Y ya es hora.

7. Los puntos de entrada podrían asegurar mejor la seguridad de cada país y fortalecer el intercambio comercial con implementar técnicas de manejo del riesgo y las últimas tecnologías, a la vez que se amplíe el tránsito fronterizo de bajo riesgo para los que viajan y los que transportan bienes.

Todo esto está muy bien, y los autores participantes se han ido todos a casita, se ha poblado el sitio web, se ha enviado el comunicado de prensa, y fiel la prensa reporta todo esto como si fuera noticia.

Tal vez algunos individuos ambiciosos asuman la causa y usen el informe para apoyar un proyecto que otro de su particular pasión. Y eso, mis amigos norteamericanos, es lo que se llama la implementación.

He allí el elemento que falta. ¿Cómo se supone que llegue a ocurrir todo lo recomendado? En gran parte, no llega a ocurrir nada.

Si nos ponemos a reflexionar sólo un segundo, ¿será que esto lo hemos oído antes? Pues sí, hace unos 36 años.

En aquel entonces, el Vicepresidente Nelson Rockefeller salió en busca de recomendaciones sobre las relaciones fronterizas entre los EE.UU. y México, para poder incluirlas en el mensaje del Presidente Gerald Ford sobre el Estado de la Unión. El vicepresidente, estudioso de América Latina, quedó sorprendido, sin embargo, al descubrir que en la zona entre El Paso y Ciudad Juárez ya vivían más de un millón de personas. Oyó que el alcalde de El Paso, Don Henderson, le dijera que su región necesitaba acción sobre temas de transporte, comercio, el consumo del agua, control de drogas, y otros. El discurso del Presidente Ford escasamente mencionó estos temas.

Después, en 1993, nos dieron el Tratado de Libre Comercio Norteamericano, el cual aceleró el tema del intercambio comercial sin atender los temas de mano de obra, movimiento de personas, y transporte. Hoy recibimos más y mejores bienes, pero no vemos progreso en términos de la calidad de vida.

La próxima vez que leas un informe como éste, pregúntate cómo piensan implementarlo y en cuánto tiempo.

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