Leucemia: la amenaza infantil

El cáncer más frecuente durante la infancia es la temible leucemia.
Leucemia: la amenaza infantil
Foto: thinkstock

La leucemia es el cáncer más frecuente en la infancia. Cualquier niño puede padecerla, desde un recién nacido hasta un adolescente, sin embargo, la mayoría de los pequeños diagnosticados con esta enfermedad tienen entre 4 y 9 años de edad.

No es irrelevante la edad en la cual aparece y se diagnostica, es un factor de riesgo para que la respuesta sea buena o mala. Está comprobado que hay mejor pronóstico para los niños entre 1 y 9 años. Aquellos pacientes con 10 o más años, tienen un riesgo mayor de tener una leucemia más agresiva, que no responda al tratamiento, y los niños menores de 1 año presentan una situación más delicada.

La explicación a esta diferencia en su evolución, estriba en el origen de las células leucémicas. La leucemia Linfoblástica más agresiva es la leucemia T, la cual se observa con mayor frecuencia en adolescentes que llegan con un cuadro sintomático de fiebre, ataque al estado general, sangrados, agrandamiento de hígado, bazo, ganglios y la presencia de complicaciones que ponen en peligro la vida rápidamente. Estos pacientes requieren de un tratamiento muy intenso a base de quimioterapia por 2 años y medio, así como medicamentos combinados que contribuyan a destruir en su totalidad a las células cancerosas.

Los tratamientos suelen ser muy complejos, pero con un alto grado de efectividad que paulatinamente permiten a los pequeños retomar su vida, siempre con la vigilancia médica y la observación por parte de sus padres, a fin de que detecten cualquier cambio que puedan presentar durante su desarrollo.

Resumiendo, un niño con leucemia requiere para su tratamiento de manera básica un esquema de quimioterapia y en algunos casos, también de radioterapia para de esta manera, disminuir al máximo el riesgo de reaparición de la enfermedad.

Si bien el tratamiento es largo y requiere un apego total al esquema diseñado para su caso en particular, las posibilidades de cura y de sobrevivir a este padecimiento son alentadoras, ya que en el caso de la leucemia Linfoblástica aguda, se logran curar del 70 al 90% de los casos según la agresividad de los diferentes tipos que se pueden presentar.

Es importante señalar que independientemente de todo el apoyo médico que un pequeño con esta condición de salud reciba, requiere además de la comprensión de quienes le rodean, ya que es posible que sus estados de ánimo, su actitud para realizar algunas actividades y hasta su capacidad para hacerlas cambie. Esto se debe a que físicamente sufre alteraciones que le restan energía.

Sus seres queridos deberán estar accesibles para hablar con él cuando lo necesite, así como también en la medida de lo posible ayudarle a que continúe con su vida normal, por ejemplo, que pueda cumplir con sus labores escolares, con sus responsabilidades en el hogar y la convivencia con los demás, pero respetando sus tiempos y su estado de ánimo.

En la medida en que un niño puede mantenerse activo en su círculo social, tiene una mejor actitud para aceptar los tratamientos, lo cual impacta favorablemente en la aceptación de los mismos y en su recuperación.

Dra. Lourdes Vega Vega

Directora Médica de Proyecto Cáncer Teletón

Presidenta de la Agrupación Mexicana de Oncohematología Pediátrica, A.C.