Orgullosos del spanglish

Orgullosos del spanglish

La Real Academia de la Lengua Española finalmente ha aceptado e incluido la palabra “espanglish” en su prestigioso diccionario.

La inclusión es un cambio positivo en la Academia, que por décadas se negó a admitir la forma de español que hablan millones de hispanos en los Estados Unidos.

La comunidad latina de este país, con 52 millones de miembros y creciendo, debe sentirse orgullosa de su spanglish -o “espanglish”, como la Academía escogió deletrear el nombre de nuestro particular híbrido de español e inglés.

La adopción y crecimiento del spanglish no es de ninguna manera un rechazo al español, o un acto de indiferencia hacia el buen hablar. La aceptación del spanglish es, más bien, un momento para decir con orgullo: Somos una realidad, hablamos inglés, español, y spanglish, y tenemos problemas más urgentes de los cuales preocuparnos que defender una forma de expresión que es tan válida como cualquier otro castellano hablado en el mundo.

La Academia también incluyó la palabra “estadounidismo”, para referirse a palabras originadas por hispano-hablantes en este país – otro importante reconocimiento de las fuertes e irreversibles dinámicas que moldean el discurso en la segunda comunidad hispana más grande del mundo.

El español es nuestro orgullo, y la hebra que conecta a comunidades de distintas nacionalidades latinas en todo los Estados Unidos.

A pesar de la discriminación que han sufrido los hispano-hablantes en este país, nuestro idioma sigue muy vivo aquí. Y las inevitables mutaciones que acompañan la diversidad y el sincretismo cultural no diluye, sino aumenta nuestro sentido de identidad.

En Nueva York, los latinos preferimos “comprar una Metrocard para el subway”, “llevar los niños al daycare” o arreglarnos el cabello en “el beauty.” Entre todo esto, seguimos siendo fielmente latinos.