Campanas de alarma en Brasil

Campanas de alarma en Brasil
Neymar se lamenta la derrota de Brasil ante México en la final del torneo de fútbol olímpico.
Foto: AP

WEMBLEY, Inglaterra/AP – Neymar lo quiso hacer todo y no hizo nada. Sandro estaba descontrolado, peleándose con Rafael. La imagen final de Brasil en el partido que perdió 2-1 con México por el oro olímpico fue lastimosa.

La derrota no sólo lo dejó sin el único trofeo importante que nunca ha ganado, sino que planteó dudas respecto al proyecto que adelantan los brasileños con miras a ser protagonistas de la Copa Mundial a jugarse en su tierra en 2014.

Brasil lo había apostado todo a este torneo y trajo un equipo dirigido por el técnico de la selección mayor, Mano Menezes, e integrado por jugadores llamados a ser la base del conjunto que jugará el Mundial. Incluido Neymar, el artista del balón que supuestamente va a marcar la diferencia.

Los brasileños se pasearon a lo largo del torneo, enfrentando a rivales de poca monta, muy distintos a los que los esperarán en la Copa Mundial. México fue probablemente el primer contrincante serio y desnudó muchas falencias en el equipo verdeamarelo.

Los mexicanos encontraron un gol tempranero y no tuvieron problemas para contener luego a un equipo brasileño sin ideas, que no logró apoderarse del mediocampo y no supo preparar el terreno para que Neymar y Oscar generasen peligro. El atacante Leandro Damiao, que llevaba anotadas seis dianas y terminó como el goleador del torneo, fue casi un espectador.

A Brasil le costará ajustar las tuercas ya que no tiene que participar en las eliminatorias del Mundial, pues por ser país sede se clasifica automáticamente.

La derrota, por otra parte, representa un golpe psicológico grave.

Si bien el título olímpico es un trofeo de importancia relativa en el fútbol, reservado ahora para equipos menores de 23 años (con el aporte de tres mayores de esa edad) y al que nunca se le dio demasiada relevancia, para un país con los pergaminos de Brasil el no haberlo ganado nunca es una espina que tiene atravesada en el cuello.

Con el correr de los años fue creciendo el sentido de urgencia, sobre todo desde que Argentina, archirrival de los brasileños, añadió ese título a su palmarés. Los argentinos conquistaron los dos últimos torneos olímpicos y jugaron también la final de 1996 en Atlanta, que perdieron ante Nigeria.

Esta fue la tercera final que perdió Brasil, tras caer ante Francia en 1984 y la Unión Soviética en 1988. Sólo ha cosechado bronces, en 1996 y 2008.