Celebración a los pies del Angel

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Celebración a los pies del Angel
Ciudadanos mexicanos festejan en el monumento al Angel de la Independencia .
Foto: Gustavo Rangel / RUMBO

México DF – Cuando Oribe Peralta marcó el segundo gol que puso a México arriba 2-0 en la final del fútbol de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, muchos aficionados comenzaron su marcha por el Paseo de la Reforma. El destino era el Angel de La Independencia porque ya presentían la victoria.

“¡Sí se pudo!”, gritaban decenas de personas que se dirigían por la Avenida Hidalgo a Reforma, en el centro de la capital de México, aunque no había terminado el encuentro.

Un joven que llevaba un radio portátil escuchó que Brasil acababa de meter gol y todos pararon. La marcha se frenó y se sufrieron minutos que parecieron eternos. Cuando el árbitro marcó el final del partido la marcha siguió su curso jubilosa y se fueron agregando cientos de personas.

Automóviles adornados con banderas y vendedores ambulantes llevando banderas, sombreros, pañuelos, cornetas y antojitos no tardaron en instalarse. Algunos vendedores ya traían camisetas impresas con la medalla de oro de Londres 2012 y en letras verdes el lema ‘México Campeón’.

Un escuadrón de policías esperaba a los aficionados en los escalones del Angel y no permitió que se acercaran al monumento que ayer fue testigo de una de las más importantes celebraciones de los mexicanos, ya que su equipo de fútbol por primera vez ganaba la medalla de oro en unos Juegos Olímpicos.

La gente le dio la vuelta al Angel cantando el tradicional ‘Cielito Lindo’. La fiesta apenas comenzaba porque con el correr de las horas se fueron uniendo más y más mexicanos a la magna celebración.

Tampoco faltaron los manifestantes políticos que aprovecharon la euforia para enviar en una pancarta su mensaje ‘No a la Imposición”, en referencia a los resultados de la pasada elección presidencial.

Ese acto fue reprobado por otros. “Oye, no es una manifestación política, es una celebración deportiva”, le dijo una aficionada a un manifestante.

Hasta los turistas se unieron a la celebración: asiáticos, europeos y africanos salieron de sus hoteles a compartir la alegría mexicana.