El creciente resurgimiento de la presencia islámica en China

Los Juegos Olímpicos nos han vuelto a traer a la atención mundial la China, ese grupo humano difícil de definir. ¿Un Imperio? ¿Un país? ¿Un conglomerado de grupos étnicos con un idioma endiablado de aprender?

La idea que tenemos en occidente es la de un montón de gente, pequeñita, trabajadora al extremo, que come con palillos, que respeta a sus antepasados, que tienen los dineros de medio mundo guardados en las cajas de seguridad de sus bancos.

La realidad china es mucho más compleja y rica que todo eso. Un país de más de medio centenar de nacionalidades repartidas por todo el territorio, que desafía al mundo de una forma muy callada pero muy eficaz.

China es un conglomerado de países, etnias y culturas muy complejas y diversas. Son 55 etnias distintas. Con su idioma, su cultura, su forma de vivir. Ya no es una sociedad agraria. Los recientes datos de 2011 arrojan que el 51% de la población vive en las ciudades.

Los templos de las diversas religiones están abiertos, llenos de gente joven. Según estudios llevados a cabo por diversas instituciones extranjeras, China alberga en estos momentos cerca de 350 millones de cristianos de diversas denominaciones, siendo los grupos de sanación y avivamiento los más abundantes, presentes sobretodo en zonas rurales.

El Islam es una realidad en China desde hace cerca de 1,400 años. En 2004, las cifras oficiosas eran de 70 millones de musulmanes. Estos seguidores de Mahoma están presentes en diez grupos étnicos distintos. El más grande son los Hui, que abarcan más de la mitad de la población musulmana de China y están dispersos a lo largo de todo el país.

Después de los Hui, el resto de la población musulmana pertenece a los grupos de lengua de origen turco y son racialmente turcos. Este grupo de raíces turcas está a su vez dividido entre los Uygurs, los Uzbekos, los Kazajos, los Kirgiz, los Tártaros y los Dongshiang.

Casi todos los musulmanes cercanos al mundo turco se encuentran en las provincias occidentales de Kansu y de Xinjiang. El más grande de estos grupos musulmanes son los Uygurs, presentes sobre todo en la provincia de Xinjiang, donde conforman más del 60% de la población total.

Desde que fue declarada la libertad religiosa en 1978 los musulmanes chinos no han perdido el tiempo para expresar sus convicciones.

Actualmente existen cerca de 28,000 mezquitas en toda la República Popular de China, con 12,000 en la provincia de Xinjiang, una de las más ricas en recursos naturales. La cantidad de imams dispuestos a conducir a la comunidad musulmana es numerosa. Ha habido un creciente resurgimiento de la presencia islámica en China, y muchas asociaciones islamistas a nivel nacional se han organizado para coordinar actividades interétnicas entre musulmanes. Actualmente hay unas ocho traducciones distintas del Corán en las diferentes lenguas chinas así como traducciones en Uygur y los otros idiomas de raíces turcas

Los aires de la Primavera Árabe están llegando a China. Quizás por ahí habría que buscar las razones de la oposición a una intervención en Siria. 70 millones de chinos musulmanes viven en una zona rica en petróleo y minerales básicos. A estos otros chinos les está llegando la brisa de la Primavera Árabe. El gobierno de Beijing teme se convierta en vendaval. Sus rostros sin sonrisa se están poniendo serios.