Clásico fue de El Salvador

Un golazo de Nelson Bonilla le entrega el triunfo sobre Guatemala

Hay ocasiones en que una sola jugada vale el costo del boleto a un partido de futbol y ayer fue uno de esos días.

Un gol de alta manufactura de Nelson Bonilla le dio el triunfo a la selección de El Salvador por 1 -0 sobre su similar de Guatemala en partido amistoso efectuado en el Home Depot Center de Carson.

El delantero salvadoreño dejó admirados a los cerca de 17 mil espectadores que asistieron al estadio cuando al 28’lanzó un escopetazo de 35 metros que se anidó en el ángulo izquierdo de la portería custodiada por León Manuel.

La anotación disfrazó las limitaciones tácticas y técnicas que sufren ambos conjuntos.

Jalones de camisetas, entradas mal intencionadas, empujones, despejes de los guardametas a las gradas, punterazos que mandaban el balón a las tribunas, fueron los elementos que dejaron al descubierto la realidad en la que viven las dos escuadras.

Después de la anotación de El Salvador, Guatemala tuvo una gran oportunidad de empatar el marcador, pero Carlos Ruiz falló increíblemente una de esas jugadas en las que es más fácil meter la pelota a la portería que mandarla fuera de la cancha.

Al 32′, Mario Rodríguez desbordó por su lado derecho y mando un centro raso que cayó en los pies del “Pescadito”.

Con el portero tirado en la grama tras su intento de cortar el centro, la cabaña salvadoreña quedó desguarnecida.

Cando se cantaba la anotación de la igualada, Ruiz envió el balón a un costado de la portería que mide siete metros de largo y dos u medio de alto.

La monumental falla del “Pescadito” dejó en la incredulidad a los aficionados chapines que a partir de ese momento debieron aguantar la algarabía apasionada de los fanáticos salvadoreños.

Los integrantes de la porra “Afición Cuscatleca” se encargaron de encender el ambiente, que ya de por si estaba a todo vapor por la ola de calor que azotó ayer a esta región.

El sonar estruendoso de las tamboras estremeció el ambiente mientras los aficionados se dieron gusto saltando y gritando a todo pulmón: ¡Salvador, Salvador, Salvador!

Y hubo razón para celebrar.