México… un equipazo

Aun sin Giovani, el Tri nunca perdió el juego de conjunto

LONDRES (EFE).- La selección de México que se proclamó campeona olímpica certificó ayer, en la final ante Brasil, lo que venía anunciando durante todo el torneo: que es un gran equipo, un equipazo incluso sin su estrella, el lesionado Giovani dos Santos, sobre el terreno de juego.

El Tri que dirige Luis Fernando Tena no sólo fue capaz de sobrevivir a la ausencia de su gran referencia ofensiva, sino que se comportó como si no le hiciera falta.

El hoy grande Marco Fabián ha recogido su testigo y, bajo su batuta, México se comportó como el equipo sólido, solvente y capaz de todo el campeonato.

Para ello se apoyó en un guardameta, José de Jesús Corona, a la altura del evento que se jugaba y que fue clave en el oro alcanzado. Sin ninguna duda, el mejor portero del campeonato.

Corona, no obstante, contó con un bloque defensivo por delante que estuvo superior.

ayer al Brasil de Neymar, Oscar, Marcelo, Damiao, Hulk y compañía no le permitió nada. Y cuando lo hizo era porque tenía ya el choque casi amarrado.

Aunque recibió un par de sustos importantes. El primero, el empate a dos de Senegal que llevó a la prórroga un partido de cuartos que luego los africanos tiraron por la borda. El segundo, el cabezazo de ayer de Oscar, con el choque casi terminado, que pudo ser el 2-2 en el tiempo de compensación.

Antes de esa última opción de Oscar, no obstante, Hiram Mier y Diego Reyes dieron una lección de lo que debe ser una pareja de centrales. A sus costados, Israel Jiménez estuvo firme para frenar, junto con Javier Aquino, a lo mejor de Brasil: la banda izquierda con Marcelo y Neymar; Darvin Chávez, por izquierda, tuvo más trabajo con la entrada de Hulk a la media hora de partido.

Como para Chávez, los peores momentos de la pareja de volantes mexicana fue cuando Brasil se desplegó con un 4-2-3-1. Pero Salcido y el “Chatón” Enríquez, sobre todo este último, lograron su cometido.

Como Marco Fabián, creatividad y clase al servicio de las Chivas y de un Tricolor al que dirigió con maestría. En la final, cada vez que apareció, provocó un incendio a Brasil. Como, por ejemplo, en los dos goles.

En el primero, presionando con inteligencia a un confundido Rafael; y, en el segundo, poniéndose un guante de seda en el pie para hacer de Oribe Peralta la portada, el titular y la imagen de todos los medios.

México esperaba para Londres al “Chicharito” Javier Hernández y se tuvo que conformar con Oribe Peralta. Bendito castigo.

El ariete del Santos Laguna desequilibró la final con sus goles y dio a su país una de las mayores alegría de la historia. Definir como definió en el primer gol, en frío y en la primera jugada de una final, dejó claro de qué pasta está hecho.

En definitiva, un equipo, el del “Flaco” Tena, a la altura del éxito obtenido en un torneo lleno de trampas; de inicio, un grupo muy duro, el único que dio dos semifinalistas; en cuartos, el equipo más exhuberante del torneo, la Senegal de Pape Mopussa Konaté, que se mató con dos tiros al pie.

Ya en semifinales, la poderosa Japón, el mejor equipo hasta esa fase, que encima se le adelantó en el marcador; y en la final Brasil, un equipo plagado de estrellas destinado a dar a la verdemarela lo único que le falta, el oro olímpico.

Pues no, el oro fue para México, un equipo de tal calado que incluso minimizo la ausencia de su gran estrella para acabar siendo, sin duda, el mejor equipo del campeonato.

“Fue un partido trabajado, fuimos inteligentes con el manejo de los tiempos. Los partidos se deciden en los primeros y en los últimos minutos. Nosotros empezamos bien con ese gol tempranero de Oribe Peralta”, explicó Jorge el “Chatón” Enríquez.

“En la segunda parte manejamos mejor el partido, desesperamos a los brasileños y supimos aprovechar bien los espacios que dejaron”, añadió el jugador de las Chivas del Guadalajara.

El “Chatón” Enríquez mostró ayer una vez más un gran nivel, como durante todos los JuegosOlímpicos.

Buen manejo del balón y muy efectivo en el corte. En varias ocasiones se sumó al ataque y fue una barrera para los rivales en todos los partidos..