Mexicano de Brooklyn hace instrumentos reciclando

Una tradición que viene desde su abuelo quien fabricaba instrumentos por medio de la laudería.

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Mexicano de Brooklyn hace instrumentos reciclando
Sinuhé Padilla, quien empezó a tocar instrumentos de cuerda a los nueve años, comentó que el proceso para crear una jarana toma más de un mes y es necesario tener paciencia, pues un error podría arruinar todo el trabajo.
Foto: Zaira Cortés / EDLP

Brooklyn – Los trozos de madera que las carpinterías desechan y muebles viejos en las calles de Bushwick, son la materia prima que un ingenioso músico latino emplea para crear instrumentos de cuerda.

Siguiendo los pasos de su abuelo, el mexicano Sinuhé Padilla, de 34 años, acogió la laudería, método artesanal para producir instrumentos.

En un improvisado taller en un rincón de su departamento, en las inmediaciones de la calle Stanhope, en Bushwick, Padilla da vida a jaranas –una especie de guitarra pequeña usada en el género musical mexicano “son jarocho” – e instrumentos de percusión, mezclando técnicas desarrolladas por él mismo y aprendidas en su país.

Padilla explicó que la fabricación de jaranas en Estados Unidos inició en Los Ángeles, pues en esa ciudad el son jarocho tiene una mayor tradición.

En Nueva York, la necesidad de elaborar los peculiares instrumentos es a causa del clima. El frío extremo daña el cedro de los requintos importados de México.

“La madera se encorva y se fractura, causando efecto en las vibraciones. El sonido pierde calidad”, comentó.

El experimentado artista, un estudioso de la música latinoamericana y sus influencias, apuntó que otra razón para confeccionar las jaranas es el alto costo de su importación.

“Muchas personas quieren aprender el son jarocho, pero no todos pueden pagar por el instrumento. Producirlos aquí reduce en 60% la inversión”.

Padilla, quien actualmente escribe un diccionario completo de acordes para jarana jarocha, indicó que la creación inicia con una plantilla de cartón, que sirve como guía para trazar en la madera. Luego corta una pieza única y le da forma con lijas y cuñas. Ensamblar la tapa, diapasón, boca, cabeza y trastes es parte del proceso final.

El jaranero calibra el instrumento con un diapasón metálico –artefacto para medir las vibraciones- y asegurar un sonido armónico.

El laudero destacó el uso de materiales reciclados en su obra. Explicó que en el estado mexicano de Veracruz, una jarana se fabrica con cedros de 20 a 45 años de edad y en el proceso de desecha 70% de la madera. Padilla creó una técnica que aprovecha el material al máximo, pues cree firmemente en el cuidado de la ecología.

“Me gusta usar maderas locales, como el maple, que es excelente para las vibraciones. Lo que para unos es basura, para mi es el comienzo de un proceso artesanal milenario”.

Padilla indicó que ciertas maderas deben tratarse con técnicas especiales, como la del cerezo, que se caracteriza por sus poros cerrados y se despega con facilidad si no se “cura” primero.

“En mi país se cree que cada árbol tiene su personalidad y el músico debe elegir la madera que se parece a él. Por ejemplo, el cerezo puede ser para manos fuertes”.

El músico también confecciona tambores con botes de basura, entre otros instrumentos de percusión.