Asociación de inquilinos de Alto Manhattan gana compensación

El edificio 450 de la avenida Audubon tenía 167 violaciones acumuladas
Asociación de inquilinos de Alto Manhattan gana compensación
La envejeciente Josefina Ovalle (segunda a la izq) junto a su cuidadora Madelín y sus hijas gemelas Elizabeth y Grace Ovalle. A la izquierda, el frente del edificio ubicado en el 450 de la avenida Audubon, que pasó a manos de una Administración de la Corte por problemas de falta de mantenimiento.
Foto: Fotos: Jose Acosta / EDLP

NUEVA YORK – La asociación de inquilinos de un edificio del Alto Manhattan ganó en la Corte de Vivienda $188,421 en compensación por una demanda contra su casero, quien mantuvo a más de 50 familias sin servicio de gas y otros servicios básicos durante cerca de un año.

El 450 de la avenida Audubon, edificio de 68 unidades y seis pisos situado en el barrio de Washington Heights, tiene acumulada 167 violaciones a los códigos de Vivienda en Departamento de Preservación y Desarrollo de la Vivienda, HPD, entre ellas 28 Clase C, que necesitan reparación de emergencia.

Diógenes Abreu, organizador de inquilinos de la Northern Manhattan Improvement Corporation, explicó que debido a la falta de mantenimiento del edificio, las 28 familias que formaron la asociación de inquilinos se fueron a una huelga de alquiler contra el casero Blair Venture desde 2010, y lo llevaron a corte para obligarlo a cumplir con sus obligaciones.

“La semana pasada la Corte de Vivienda favoreció a los inquilinos con $188,421 en compensación, y puso el edificio bajo un administrador de la corte o recibidor, cuya función es asegurarse de que la propiedad no pierda valor mientras los problemas legales de la misma se resuelven”, dijo Abreu.

“El recibidor colectará el alquiler, y le dará mantenimiento profesional a la propiedad, y bajo el acuerdo con la asociación de inquilinos tiene seis meses para cumplir con todas las reparaciones que necesita el inmueble”, señaló.

Socorro Minaya, tesorera de la asociación de inquilinos, calificó de “gran victoria” la decisión de la corte, “y ahora lo que queremos es que nos arreglen el edificio”.

“Ya empezaron con la reparación de las aceras, que estaban deterioradas, y luego arreglarán el ascensor, que se daña a cada momento, y el techo, que tiene muchas filtraciones, y luego le darán mantenimiento a los apartamentos”, dijo Minaya, quien tiene 25 años viviendo en el edificio. “Estamos muy contentos, nosotros sufrimos mucho, no teníamos gas ni calefacción ni agua caliente y vamos a seguir luchando para mejorar nuestra calidad de vida”, señaló.

Antonio Casiano, de 54 años, quien reside en el inmueble desde hace 49 años, dijo que fue muy difícil para ellos organizar una asociación de inquilinos, “porque los residentes no conocían sus derechos y tenían miedo de que el casero tomara represalias y los echara de sus apartamentos”.

“Pero logramos reunir la mitad de los inquilinos, unas 28 familias, y con la ayuda de la Northern Manhattan, que nos brindó ayuda legal y asesoría gratis, pudimos enfrentar al casero en corte y ganar la lucha”, dijo Casiano.

“Si hubiésemos estado más unidos, hoy día este edificio fuera nuestro”, aseguró.

Una de las que no se unió a la asociación de inquilinos porque no quería tener problemas con el casero fue Josefina Ovalle, de 82 años, con 37 años de residencia en el edificio.

“Y las personas mayores como yo, que no pueden caminar, son las que han padecido más la falta de mantenimiento del casero, porque el ascensor siempre está roto”, dijo Ovalle. “Para no perder mi cita médica mi familia ha tenido que cargarme para bajar las escaleras”, agregó.

La hija de Ovalle, Elizabeth Ovalle, dijo que el apartamento de su madre estaba tan deteriorado, que no pasaba la inspección de Sección 8, y la agencia dejó de pagarle al casero unos $18,000.

“Y ellos (el casero) venían aquí a acosar a mis padres, diciéndoles que si no les pagaban el alquiler que les debía Sección 8 los iban a sacar del apartamento”, dijo Ovalle. “Mi padre estaba en cama de muerte y murió preocupado por esta situación. El día que murió, se despidió de todos con un abrazo, menos de mí, porque yo estaba en la corte batallado contra el casero”, lamentó Ovalle con los ojos llenos de lágrimas.

Pero las cosas, según los Ovalle, han empezado a cambiar en el edificio. En el apartamento de la envejeciente, localizado en el quinto piso, remodelaron la cocina y repararon las filtraciones.

“Ahora falta que reparen el ascensor”, dijo Ovalle.

Llamadas al casero no fueron contestadas al cierre.