Manhattan: Muertos, heridos y sangre en la calle 34

El móvil del presunto agresor, Jeffrey Johnson, habría sido cobrar una revancha por el despido de una compañía de importaciones el año anterior.
Manhattan: Muertos, heridos y sangre en la calle 34
Miembros de la Policía de Nueva York y personal de otras agencias del orden custodian el área donde cayó la víctima.
Foto: AP

Nueva York.- Los alrededores del edificio Empire State fueron escenario de un suceso digno de una película de pistoleros, que tuvo como saldo fatal dos personas muertas y nueve heridos, entre ellas dos mujeres latinas.

El protagonista de la tragedia fue identificado como Jeffrey Johnson, de 53 años, quien supuestamente disparó contra Steven Ercolino, un excompañero de trabajo, de 41 años, en la calle 33, entre Quinta y Sexta avenida.

Seis de las víctimas que resultaron heridas en el tiroteo que tuvo la Policía con el atacante fueron atendidas en el Hospital Bellevue, el resto en el Weill Cornell Medical Center.

Ercolino, vicepresidente de ventas de la compañía de Importaciones Hazan, donde se desató el tiroteo, recibió un tiro en la cabeza, informó el comisionado de policía Raymond Kelly, durante una conferencia prensa junto al alcalde Michael Bloomberg.

En el momento de los disparos, Daniel Pérez estaba pintando una pared del edificio ubicado en la calle 35 y la Quinta Avenida, dejó a un lado su labor tras escuchar las sirenas de los automóviles de la Policía y a través de la ventana vio el cuerpo ensangrentado de un hombre.

“Alcancé a tomar varias fotos de lo que pasó. Al comienzo no me había percatado que había un muerto. El hombre estaba en el suelo y en la parte izquierda estaba el arma”, dijo Pérez.

Johnson, de 53 años, había sido despedido el año pasado de la empresa Hazan, cuyas oficinas están frente al emblemático edificio del centro de Manhattan, donde trabajaba diseñando complementos para mujeres.

Tras los disparos iniciales, Johnson guardó en una bolsa el arma, una pistola semiautomática calibre .45, y salió andando por la calle 33, donde fue interceptado por unos agentes que habían sido alertados por un trabajador de la construcción. Cuando intentó sacar de nuevo el arma contra los agentes fue abatido a tiros por la Policía.

Richard Suero, quien labora cerca de la zona, en la calle 34 y la Quinta Avenida, dijo que la situación económica a veces llevaba a las personas a cometer alguna locura.

“No me asombra que esto suceda. Hay gente que no supera un despido y no está fácil para conseguir otro trabajo, aunque no es excusa para matar a alguien”, precisó Suero.

Otro trabajador, Patrick Gómez, gerente de una compañía de limpieza, defendió la labor de la uniformada, al conocer que las víctimas que resultaron heridas, algunas de forma accidental por disparos de la Policía.

“Apoyo a la Policía, ellos están estaban haciendo su trabajo. Aunque la Comisión debería hacer una investigación para saber por qué los disparos que hicieron los agentes hirieron a personas que no tenían nada que ver con el agresor”, comentó Gómez.

Este nuevo incidente ha vuelto a reabrir el debate sobre las armas en Estados Unidos, país donde todavía está fresco el recuerdo de dos matanzas ocurridas en el último mes. Una en un templo de la comunidad sij en Wisconsin donde murieron seis personas, y otra en una sala de cine de Colorado que dejó 12 víctimas fatales.

“Es una terrible tragedia y no hay duda de que podría haber sido peor”, afirmó ayer Bloomberg, que está al frente de “Alcaldes contra las armas ilegales”, una iniciativa fundada hace más de cinco años por quince primeros ediles y a la que se han ido sumado desde entonces más de medio millar de mandatarios locales, que abogan por cambios legislativos que ayuden a frenar el tráfico ilegal de armas.

El Empire State Building ya fue el escenario de un tiroteo en 1997 en el que Alí Abu Kamal, un palestino de 69 años, abrió fuego desde el observatorio del rascacielos repleto de turistas en el piso 86 y dejó un muerto y seis heridos antes de quitarse la vida de un disparo.

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