Radiografía de una megatransacción

En un sentido histórico, es el canje de mayor impacto que registra el béisbol

Carl Crawford acaba de operarse el codo izquierdo y podría estar fuera hasta nueve meses.
Carl Crawford acaba de operarse el codo izquierdo y podría estar fuera hasta nueve meses.
Foto: AP

NUEVA YORK – Asombroso por su magnitud y audacia, el canje que los Dodgers de Los Angeles y los Medias de Rojas de Boston concretaron el fin de semana viola una serie de máximas muy arraigadas sobre el manejo de los equipos de Grandes Ligas.

Los Dodgers estaban tan desesperados por adquirir al primera base Adrián González y deshacerse de James Loney que no tuvieron reparos en hacerle un favor a Boston al llevarse a Josh Beckett, un pitcher con una recta cuya velocidad ha mermado progresivamente, y Carl Crawford, un jardinero que acaba de operarse el codo izquierdo y podría estar fuera hasta nueve meses.

Boston también cedió al infielder Nick Punto y 11 millones de dólares por Loney y los prospectos Rubby De La Rosa, Allen Webster, Jerry Sands e Iván de Jesús hijo.

Con nuevos dueños, la franquicia de Los Angeles quiere asegurar un boleto en la postemporada como sea. Les importa un bledo el precio, mucho menos que se les recrimine que ignoren los conceptos de gastar con inteligencia.

Los Medias Rojas, en tanto, simplemente quisieron sacarse de encima a un grupo de jugadores caros que estaban rindiendo por debajo de las expectativas y que para colmo se habían convertido en problemáticos dentro de un vestuario en el que las polémicas eran cotidianas.

De un plumazo, Boston borró de su nómina compromisos salariales que rebasan los 250 millones de dólares.

En un sentido histórico, esta es la transacción más impactante. El antecedente que más se acerca fue el canje de 1998 que involucró a Mike Piazza, primero de los Dodgers a los Marlins y finalmente a los Mets, con las adiciones de Gary Sheffield y Bobby Bonilla, entre otros.

Por la jerarquía de los nombres y la monumental cifra de dinero, el cambio entre Boston y Los Angeles no tiene comparación.

Hasta ahora, la transferencia de Alex Rodríguez de los Rangers de Texas a los Yankees de Nueva York en 2004 había sido la única en la que se traspasó a un pelotero con un contrato sobre los 100 millones.

El sábado, los Dodgers ficharon a dos: González y Crawford.

Para entender el cambio, se puede analizarlo desde tres premisas:

¿POR QUÉ SE PRODUJO? A fines de agosto, cumplido el plazo para efectuar cambios sin obstáculos, no es fácil que se produzcan operaciones de gran efecto. Los equipos están sometidos al requisito de los ‘waivers’ o jugadores transferibles. Cualquier rival con un récord peor a los Doddgers pudo haber pedido a González, Beckett y Crawford antes que Los Angeles, pero hubiesen quedado obligados a asumir sus contratos.

La semana previa permitió que todo se prestara para que los Dodgers y Medias Rojas se pusieran a negociar.

Ambos sufrieron barridas. La de Boston ante los Angelinos de Los Angeles sepultó sus últimas ilusiones de pelear por el wild card. Los Dodgers perdieron terreno en la lucha por el título de la División Oeste de la Liga Nacional al encajar su primera barrida en cinco años como locales ante San Francisco.

La apatía se había apoderado en Boston, donde los aficionados se iban temprano del Fenway. Sólo se hablaba de lesionados y de la revuelta de jugadores contra el manager Bobby Valentine. ¿Quiénes le habían planteado a la directiva que Valentine tenía que ser echado? El mexicano González presuntamente estaba de por medio, al divulgarse versiones de que que un mensaje de texto sobre el malestar de los jugadores “enviado a los patrones” había salido de su teléfono.

Al momento del canje, los Dodgers estaban a tres juegos detrás de San Francisco. Tenían que hacer algo para no rezagarse.

¿ENLOQUECIERON LOS DODGERS? Parece que lo hecho es descabellado, pero los nuevos propietarios de los Dodgers no conocen de límites en cuanto a sus ambiciones. El consorcio encabezado por el empresario Mark Walter y Magic Johnson, el ex astro de la NBA que ha asumido la figura de portavoz, fijaron un récord al comprar la franquicia por 2.150 millones de dólares.

En el mes previo, los Dodgers pactaron canjes por el torpedero Hanley Ramírez, el jardinero Shane Victorino, el abridor Joe Blanton y el relevista Brandon League. Además, habían renovado los contrato de los jardineros Matt Kemp y Andre Ethier.

“Entendemos que uno tiene que gastar dinero para que le vaya bien en esta liga”, dijo Johnson. “Esto lo hemos hecho por nuestros fanáticos. Queremos ganar ahora”.

Los Dodgers están en condiciones de gastar, no sólo por los ingresos por venta de entradas en su estadio de Chavez Ravine. El actual convenio por los derechos televisivos de los Dodgers está por expirar y se da por descontado que el próximo batirá récords.

¿BOSTON ES AHORA MODESTO? Nada de eso. Lo que ha hecho es borrón y cuenta nueva.

Ahora están en condiciones de retener a David Ortiz y Jacoby Ellsbury con contratos a largo plazo y aspirar por otros agentes libres que se adaptarían mejor a sus necesidades.