Padres en NY enfrentan duro camino de regreso a clases

La experiencia de cuatro madres y una pareja que residen en El Barrio se repite en muchos hogares de inmigrantes.
Padres en NY enfrentan duro camino de regreso a clases
Merisa Fuentes ve positivo el regreso a clases, pero comprar útiles y uniformes a buen precio le llevó dos meses.
Foto: CAROLINA LEDEZMA / EDLP

Manhattan – Esta semana la ciudad comienza a volver a la normalidad cuando los niños regresan a la escuela después de las vacaciones. Ese cambio no sólo puede crear angustia a los chicos que comienzan un nuevo año escolar, sino también a sus padres.

La experiencia de cuatro madres y una pareja que residen en El Barrio se repite en muchos hogares de inmigrantes de Nueva York. Aunque felices de que sus pequeños vuelvan a la escuela, para sus progenitores el regreso a clases trae también dificultades que deben sortear en casa.

Esta es la pregunta más temida por la mexicana Dominga Cano. “Para mí lo más difícil es la hora de la tarea, especialmente si son en inglés porque hay muchas palabras que no entiendo”, explica la madre que, si bien terminó la secundaria, no habla otro idioma salvo español.

Con un esposo enfermo, ella debe limpiar casas seis días a la semana para mantener a su hijo de ocho años. “No me da el tiempo para atenderlo y me ha costado mucho conseguirle ayuda, porque mi sueldo no da para pagarle clases privadas”.

El único ingreso en la casa de la poblana Alicia Morelos es el dinero que trae su esposo. Con tres hijos de 12, 8 y 5 años, a ella no le queda tiempo para tener un empleo. Por ello, la hora de comprar uniformes y útiles es una pesadilla. “No sólo es que todo es muy caro, sino que en la escuela piden demasiadas cosas”, explica. “Lo que tenemos se nos va en equiparlos, pero lo peor es que nunca entendemos porque les piden hasta toallitas de papel”.

En cambio, Merisa Fuentes, natural de Guerrero, le ha encontrado el lado bueno al momento de adquirir los materiales escolares para sus tres hijos de 15, 10 y 7 años. “De verdad, para mí todo es positivo cuando comienza la escuela, porque siempre aprendo algo”.

Sin embargo, este año conseguir los mejores precios y ofertas le llevó más de dos meses. “Desde julio comencé a buscar en internet y así logré comprar libretas a 50 centavos”, agrega esta ama de casa que vende productos a domicilio.

Carmen León ya crió a sus hijos, pero ahora son sus cinco nietos quienes le quitan el sueño. Esta puertorriqueña le preocupa que en su zona no sea fácil encontrar programas para después de la escuela gratuitos o de bajo costo. “Mi hija menor está sin trabajo y su niño necesita estar en actividades para estimularlo y mantenerlo ocupados, pero la mayoría de estos programas son carísimos”.

Aunque tienen cuatro hijos de 13,10, 8 y 4 años, Eduardo Alvarez y Albina Basiglio no se acostumbran a tener que lidiar con ellos para sacarlos de la cama en la mañana.

“Nuestros hijos son muy dormilones y cuesta mucho lograr que se levanten a tiempo para desayunar y llevarlos puntual a la escuela”, dice Basiglio.

No costaría tanto –agrega– si se duermen temprano para que así estén relajados en la mañana, lo que es imposible de lograr en las primeras semanas. “Volver a la rutina es lo más complicado, pero por suerte una vez que llegan a la escuela toda la pereza se les pasa”.