Víctima de robo cae a manos de la Policía

Víctima de robo  cae a manos de la Policía
Exterior de la bodega en El Bronx donde ocurrió el confuso incidente.
Foto: Humberto Arellano / EDLP

Bronx – La familia del joven bodeguero que huyendo de los ladrones encontró la muerte a manos de la policía no pudieron comentar ante la frustración de su asesinato.

El jueves Reynaldo Cuevas, 20 años, fue a trabajar a la bodega Aneurys, propiedad de su tío, en el 1299 de la avenida Franklyn del Bronx. Al llegar la hora de cierre, alrededor de las 2:00 a.m. tres individuos armados y enmascarados entraron y procedieron a robarles.

Un vecino, cuyo nombre mantenemos por razones de seguridad, llegó a comprar tabaco y se dio cuenta del robo al ver a los enmascarados y a Cuevas y al encargado de la bodega, Félix Mora, tumbados boca abajo en el suelo, procediendo a llamar a la policía.

Según el video mostrado ayer por la policía Orlando Ramos, cuya edad no ha sido facilitada y que era quien portaba un revólver del calibre 32 golpea con este en la cabeza a Mora. Mientras registra los bolsillos de las víctimas sus cómplices Ernesto Delgado, 28 y Christopher Dorsey, 17 saquean la caja, boletos de lotería, tabaco, hasta que se dieron cuenta de la llegada de la Policía.

Ramos y Delgado intentaron salir por la parte trasera y se refugiaron en el sótano momento que aprovechan Mora y Cuevas para huir. Mora sale con las manos en alto y diciendo nos están robando mientras que Cuevas sale corriendo sin levantar las manos, chocando con el policía que estaba en el exterior con su revólver en la mano. “Fue cuestión de segundos”, declaró el Comisionado Raymond Kelly, calificando el disparo de accidental.

Tras ellos salió Dorsey, entregándose, mientras que Ramos y Delgado permanecieron en el interior. Delgado se rindió aproximadamente 4 horas después y el pistolero fue encontrado atado por su compinche con una cuerda amarilla a una columna en el sótano, pretendiendo ser una víctima.

Tras el registro de la bodega, se encontró el revolver envuelto en una bolsa de plástico y escondido tras la estantería de las verduras, así como una bolsa con cerca de $800, tabaco y lotería. Los sospechosos se enfrentan a los cargos de asesinato en segundo grado, robo en primer grado y posesión criminal de un arma en segundo y cuarto grado.

El hombre que avisó del robo declaró: “La Policía le dio el tiro por error, porque fue todo muy ligero. Uno salió con las manos arriba y él tropezó, cayó y el policía le disparó”, dijo el cliente que se lamentó de lo sucedido. “Eso no se supone que pase, él no tenía nada en sus manos, no era amenaza”.

En la misma línea se manifestó el presidente de la Federación de Bodegueros, José Fernández. “Queremos saber por qué la policía disparó y cuáles fueron los motivos para que no teniendo ni siquiera un celular en las manos le dispararan”, declaró ayer en rueda de prensa frente a la bodega Fernández. El presidente de los bodegueros indicó que va a reunirse con el Subcomisionado de Policía y con el Jefe de los Precintos del Bronx para aclarar lo sucedido.

Para Fernández “incluso si hubiera sido uno de los ladrones la policía no tenía razón para disparar a una persona desarmada”.

Alcibíades Cuevas, propietario de la bodega y tío del fallecido, estuvo presente en la rueda de prensa pero rehusó hacer declaraciones salvo que su sobrio era un joven “tranquilo”.

“La familia no quiere venir porque se sienten demasiado frustrados, se sienten traicionados por la policía, el muchacho corría para escapar de los malos, él pensaba que saliendo afuera corriendo se estaba salvando”, declaró Fernández.

Los vecinos que se mantenían ayer frente a la bodega describían a Cuevas como un muchacho tranquilo cuyo padre también tuvo una bodega en la zona hasta que se retiró a Santo Domingo donde murió hace dos años. Cuevas era padre de una niña de unos dos años que vive en Santo Domingo y a la que planeaba visitar en los próximos meses.