Nacionales

Aquí, algunos datos interesantes de cada uno de ellos.
Nacionales

“La Guaria Morada” no es solamente una afamada canción folclórica y danzón costarricence, sino que es la flor nacional de Costa Rica por votación popular de 1937 y por decreto oficial del 15 de junio de 1939. Es la orquídea más cultivada por los ticos y le llaman “Guaria”, que en lengua nativa significa “crece en el árbol”, refiriéndose a esa característica de las orquídeas.

La voz “Guaria” tiene además un sentido metafórico, pues la palabra también alude al cabello de las mujeres, ya que las nativas, por generaciones, usaban adornarse la cabeza con las pinceladas moradas de las orquídeas como si éstas crecieran de entre sus cabellos.

La llaman “Morada” por la coloración púrpura-rojiza de sus flores. Sin embargo, la variedad cromática de sus flores va de las moradas a las albas y rosadas, incluyendo una especie albina con una mancha morada en la garganta del labio del pétalo de su flor. Su elegancia morada embellece además el billete de Cinco Colones costarricences.

Brasil cuenta una historia fascinante en sus símbolos patrios. Su bandera (conocida como Auriverde o verde-amarelo), fue adoptada el 19 de noviembre de 1889, cuatro días después de la proclamación de la República. En el centro una esfera azul, que representa el cielo de Río de Janeiro, atravesada por una franja blanca, lleva la inscripción “Ordem e Progresso” en letras verdes, contando con veintisiete estrellas, una de ellas por encima de la inscripción.

Las estrellas simbolizan la constelación del Cruzeiro do Sul, al mismo tiempo que representan los 26 estados, y la estrella solitaria a la capital del país, Brasilia. Esta hermosa constelación también se representa en el escudo nacional brasileño.

“Ordem e Progresso” es un lema de la filosofía positivista de Augusto Comte en voga en América Latina y Europa a fines del siglo XIX, y es la contracción de la frase: “El amor por principio, el orden por base y el progreso por fin”. Los colores verde y amarillo también reflejan ideales positivistas del progreso industrial.

Chile ha oficializado mediante decretos símbolos nacionales de lo característico y singular de su país. Así la “cueca” fue reconocida como su danza nacional el 6 de noviembre de 1979, y el “copihue” es la flor nacional desde el 24 de febrero de 1979. El “lapislázuli” y la “combarbalita” fueron declaradas piedras nacionales, la primera el 23 de noviembre de 1984, y la siguiente la reemplazó en el reconocimiento el 22 de noviembre de 1993.

La combarbalita es una roca ornamental semipreciosa que abunda en la zona de Combarbalá, al norte de Chile, y es el único lugar del mundo donde existe. El lapislázuli, esa gema azul con vetas blanquecinas y destellos dorados, usado por los incas, egipcios y por artistas ilustres como da Vinci, quien le llamaba el “oro azul”, tiene en el norte de Chile, uno de los dos únicos yacimientos que existen en el mundo; el más grande, llamado “Flor de los Andes”, se localiza a 3,600 metros de altura en la cordillera de Ovalle, cerca de la frontera con Argentina.

Se sabe ampliamente que el Águila Real es el ave nacional de México, el Jarabe Tapatío su baile tradicional, y que la imagen de la Virgen de Guadalupe y los trajes de Charro y de China Poblana son otros de los símbolos de la mexicanidad. Lo que menos saben es que la Dalia es la Flor Nacional de México.

Los aztecas la llamaban Acocoxochitl, flor de agua (o flor de camote, por la forma de su raíz). Los españoles la nombraron Dalhia en honor al botánico sueco Andreas Dahl. En el México rural fue costumbre cultivar y adornar los balcones y jardines con dalias de colores… hasta que se convirtió en ciudad y luego en Metrópolis, que en su expansión las fue desvaneciendo del panorama urbano.

La Dalia es una de las flores más populares en el mundo por su belleza y delicado aroma, además de ser la planta con más variedades en todo el Reino Vegetal. Desde 2007 el 4 de agosto se celebra el Día Nacional de la Dalia en México, aunque fue el 13 de mayo de 1963, cuando fue declarada como Flor Nacional.