Una victoria agridulce

La decisión de incluir más tipos de cáncer bajo la Ley James Zadroga para compensar a las víctimas del 9/11 llega con retraso pero es bienvenida.

El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional agregará 50 categorías de cáncer a la lista de cobertura para el Programa de Salud del World Trade Center. Esto significa que más trabajadores que están padeciendo de enfermedades derivadas por estar expuestos a las toxinas en la Zona Cero podrán obtener la atención y cuidados que necesitan, gracias a líderes políticos como los senadores Kirsten Gillibrand y Charles Schumer.

La batalla por un justo tratamiento de salud para los hombres y mujeres que respondieron a los ataques del 9/11, que devastaron nuestra ciudad, ha sido larga y difícil.

Algunos congresistas bloquearon y estancaron la Ley Zadroga e incluso la llamaron un programa de ayuda social. Antes de que cayera en desgracia, el legislador Anthony Weiner fue un fiel defensor de esta ley.

Pero esto no fue lo único por superar.

En los días y meses posteriores a los ataques, nadie preguntó a los trabajadores por su estatus legal. Sin embargo, los inmigrantes indocumentados que acudieron y limpiaron la Zona Cero estuvieron en riesgo de ser excluidos de la Ley Zadroga.

Los congresistas José Serrano, Nydia Velázquez y otros lucharon con éxito para que sean incluidos.

Por mucho que esta última medida represente una victoria, también apunta a una contradicción vergonzosa que como nación debemos reflexionar: No podemos alabar a nuestros héroes y rescatistas un día y al otro pelear en contra del cuidado que necesitan.

Hoy lloramos a los miles de seres queridos que perdimos. Nunca debemos olvidarlos. Pero también debemos recordar -y siempre proteger- a quienes luchan para seguir viviendo.