Costo del seguro médico agobia a trabajadores de Brooklyn

Empleados de guardería de Cypress Hills a punto de renunciar por no poder costear el plan de salud
Costo del seguro médico agobia a trabajadores de Brooklyn
Padres y niños de CHDCC se unieron a las protestas contra los recortes, pero ahora la Ciudad no pagará el seguro médico de sus maestros.
Foto: carolina ledezma / edlp

Brooklyn – Bajos sueldos y nuevas obligaciones ponen a los empleados de la guardería Cypress Hills Day Care Corporation al borde de la locura. Renunciar o endeudarse son las opciones ahora que deberán pagar por su póliza de salud obligatoria.

Aunque los servicios de educación temprana lograron salvarse de los recortes del alcalde Michael Bloomberg este año, el seguro médico que durante 44 años les costeó la Ciudad tendrá validez hasta el 30 de septiembre.

Cypress Hills (CHDCC), con 20 trabajadores, es un ejemplo de los efectos de este cambio, que afecta a unos 10,000 empleados en Nueva York. Antes del primero de octubre, una gran mayoría que gana entre $11,000 y $30,000 al año, debe asumir la póliza negociada por el sindicato 1707 y el Day Care Council, con primas y beneficios muy costosos.

“Uno de mis mejores maestros ya renunció y otros están a punto de irse porque no hay manera de que paguen un seguro con su salario y cubrir sus obligaciones”, dijo la directora María Collier. CHDCC es la segunda guardería y prescolar más importante en este barrio muy hispano de Brooklyn.

El contrato los obliga a cancelar 20% del plan de salud, al tiempo que el empleador sufraga 80%. Para una asistente de maestro a tiempo completo, como la dominicana Angelita Gómez, ese pago equivale a $75 de sus $932 quincenales. Para su compatriota Sara Fondeur, quien trabaja medio turno, el desembolso restará cerca de $100 a su quincena de $416.

Gómez, madre soltera de dos hijos que también mantiene a sus padres, dice que su débil salud no le da otra alternativa. “Si con el plan gratuito no puedo pagar mis medicinas, con este no podré siquiera ir al especialista que debo visitar dos veces al mes”. La póliza de la unión obliga a pagar deducibles y pagos compartidos de $30 a $50.

“Luego de pagar la renta, sólo me quedará usar la tarjeta de crédito para comprar comida”, sin contar que aún debe pagar un préstamo estudiantil de $12,000. “No duermo pensando en cómo voy a dar de comer a mi familia, porque mi salud y mis horarios de trabajo no me permiten tener otro empleo”.

Fondeur se verá forzada a dejar la guardería después de seis años. Ella debe asegurar a sus dos hijos y su esposo, quien labora a destajo. “Mi opción es que no pueda asegurarme y tratar de que me den Medicare”.

“El único aumento que he recibido fue de $100 cuando cumplí cinco años aquí”, menciona como prueba de su salario estancado. “Con eso sólo pago la metrocard”.

Sus compañeras Lourdes Reyes y Carmen Martínez comparten su frustración. Reyes se afiliará al plan de su esposo. “Al menos los pagos compartidos son muchos más bajos”.

Pero el marido de esta dominicana quiere que consiga otro empleo. “Si te orillan, no hay otra manera”.

Con 61 años y siendo sostén de hogar, la puertorriqueña Carmen Martínez no sabe cómo pagará los $80 de la prima, si ya vive “de cheque a cheque”. Sus hijos no ganan para ayudarla ni tienen seguro.

“Pagando mi préstamo universitario y la renta nada me queda”, dice la maestra. “Pero lo voy a coger, porque algo tengo que tener”.