Esclavitud de las tarjetas de crédito

Posiblemente tú también has sido víctima de estrategias seductoras que las tarjetas de crédito saben emplear para que, casi sin darte cuenta, compres y compres, y con ello aumentes tu saldo. Ser más listo que tu tarjeta de crédito es la forma en que tú y ella pueden llegar a ser los mejores amigos. Es como jugar al ratón y al gato: si estás alerta, nunca caerás en las garras de las deudas.

Mira las situaciones muy comunes ante las que debes estar vigilante para sacarle a tu tarjeta de crédito el mayor provecho:

1. Paga a tiempo – Si tu pago llega tan sólo unos minutos después del límite de tiempo, podría costarte unos $35, y posiblemente hasta un aumento de tu tasa de interés. Por eso es mejor que envíes tu cheque con bastantes días de anticipación. Fíjate en la hora en que se cierra el plazo de pago.

2. ¿Dinero por adelantado? ¡No, no, no! – Pedirle dinero en efectivo (cash advance) a tu tarjeta de crédito es lo peor que se te puede ocurrir, pues la tasa de interés de estos adelantos de efectivo siempre es muchísimo más alta de la tasa normal. Ese interés se empieza a acumular desde el mismo momento en que aceptas el préstamo, y además de esa tasa estratosférica, tendrás que pagar un cargo. Y tus pagos mensuales se aplicarán al saldo de menor tasa de interés antes que al saldo del préstamo de efectivo, que es el que quisieras liquidar más rápidamente.

3. Cuidado con las transferencias – Antes de transferir tu saldo, averigua si te van a cobrar algo por esa transacción y cuánto durará esa tasa bajísima que te ofrecen al inicio, pues por lo general esa tasa dura sólo unos seis meses. Además, cuando transfieras un saldo de una tarjeta a otra, espera a ver que el saldo aparece en el estado de cuenta antes de cancelar la antigua.

?>