Juzgar un libro por su portada

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Juzgar un libro por su portada
Rodrigo diseñó la portada del nuevo libro del escritor dominicano Junot Díaz "Así es como la pierdes."
Foto: cortesia Riverhead

Cuando comenzó a dar vuelta las páginas de ‘This is how you lose her’ en español, ‘Así es cómo la pierdes’, -la más reciente obra del dominicano Junot Diaz- no pudo, como la mayoría de los lectores, entregarse a saborear esa prosa impecablemente construida. La duda lo carcome, ¿estará aquí en los primeros capítulos? o ¿Más bien cerca del final?

“Puede estar en cualquier lado, esa es la cuestión y hay que mantenerse alerta y tengo que encontrarla”. Rodrigo Corral se refiere a la idea central del libro y su frenética búsqueda tiene un por qué: él es nada más y nada menos que el artista responsable de diseñar la portada de esta y otras grandes obras de escritores contemporáneos.

“Yo intento meterme de lleno a disfrutar el libro pero claro, la realidad se interpone y me recuerda que no puedo bajar la guardia tengo que dar con aquél personaje, aquella situación o aquél objeto que hacen que la historia sea lo que es. Es de eso que me agarro para crear visualmente la presentación del libro”.

Rodrigo, 41, es americano de padres de Cali, Colombia, sostiene que ahora está agradecido con su padre; quien los obligaba a hablar únicamente español en la casa. “El hablar el idioma correctamente me ha permitido tener otra comprensión de los autores latinoamericanos y cuando los leo entiendo de dónde vienen, su tradición y su cultura y mi arte se ha hecho más libre y abarcativo por eso”, agrega.

No fue esta la primera portada de Junot Díaz que diseñó. Ya puso su increíble talento a trabajar con ‘La prodigiosa vida breve de Oscar Wao’ el libro que le valió al dominicano el premio Pulitzer a una obra de ficción en 1998. En ese caso, Rodrigo decidió ilustrar la obra con la imagen de un rostro hecho a partir de un manchón de sangre sobre el título del trabajo en letras negras.

Para la tapa de esta última colección de historias de amor, Rodrigo eligió un corazón hecho de ladrillos digitales, casi como salido de un video juego, que se va desintegrando. “Cuando leí estos cuentos, estas historias me identifiqué con varias cosas, entendí muchas otras y no pude más que enamorarme del libro. Creo que me encantó porque fue uno de esos libros donde uno encuentra su propia voz; donde uno puede hallarse porque vivió esas situaciones”.

Rodrigo vive en Manhattan, en el Distrito Financiero y afirma que, a veces, es la caminata desde su casa hasta la firma Farrar, Straus y Giroux donde es Director Creativo, la que le sirve para inspirarse. “Cosas que veo en la calle, en Internet y también mis propias experiencias, charlas con la gente que me rodea. La inspiración, las ideas, pueden venir de distintos flancos”.

Trabaja en una oficina que parece un polo tecnológico de Silicon Valley atenuado por la presencia de cientos de libros. “Sí, tengo una computadora con dos pantallas, Ipads, monitores varios, y distintos aparatos que uso para diseñar”.

De todas maneras, cuando se trata de dar los primeros pasos en la formación de una idea, este artista que ha diseñado las portadas de más de 500 libros -entre otros ‘El Club de la Pelea’, de Chuck Palahniuk-, vuelve a lo básico. “Me gusta hacer mis bocetos con un Sharpie; lo tengo siempre a mano en el bolsillo”.

Fue un tío suyo el que sin saberlo y con sus dibujos le marcó el camino. “Cuando yo era chiquito lo miraba dibujar y me maravillaba con las cosas que dibujaba. Creo que ahí yo ya supe que dibujar y diseñar eran dos cosas que significaban mucho; algo muy poderoso dentro de mí”.

Creció en Long Island y realizó su carrera en la Escuela de Artes Visuales de Manhattan y creó su propio estudio. Como un malabarista, él y su equipo trabajan en varios proyectos a la vez. “Estoy diseñando un libro de cocina para un restaurante del Meat Packing District y varias novelas”.

Rodrigo Corral pone su mente y su corazón en el diseño, obligando a reformular aquella frase no juzgues a un libro por su portada. “A mí, confiesa sonriente, cumplir con eso siempre me resultó difícil o mejor dicho imposible”.