Adictos a la guerra contra las drogas

“Exijo a las Naciones Unidas que no sólo participe, sino que encabece una discusión a la altura del siglo XXI, sin prejuicios, y nos lleve a todos a encontrar soluciones con enfoques nuevos y eficaces”, dijo el presidente Felipe Calderón, ante la Asamblea General de la ONU durante la semana que terminó.

En la que fue su última participación como mandatario ante el foro de las Naciones Unidas, pidió que el organismo internacional haga una evaluación de los “límites” de la lucha antidrogas y busque alternativas viables para enfrentar el narcotráfico.

“Propongo formalmente que las Naciones Unidas se comprometa en el tema, que haga una valoración profunda de los alcances y de los límites del actual enfoque prohibicionista en materia de drogas”, declaró Calderón.

Una vez más se cuidó de no usar la palabra guerra… una vez más se cuidó de externar que el tema es de los de afuera y de los principales consumidores que han generado el tan jugoso mercado. Y el cual, según su alocución podría analizarse hasta para su regulación.

Sin embargo, no aparece la palabra guerra; esto podría causar una baja tanto del turismo como de las inversiones. Eso sí, no bajaría el número de víctimas. Ese sigue creciendo. Incluso en el 2011 cuando se publicó el reporte de Humans Rights Watch (HRW) que determinaba como un fracaso la “guerra” de Calderón contra las drogas, el debate se descalificó porque en realidad en México no se había nunca declarado una guerra.

El mismo tecnicismo que nos podría llevar a dar carpetazo también a las denuncias hechas en contra de Calderón por el tema de los más de 70 mil muertos durante su administración a causa de la SHHHH… no digan, Guerra. Pero ojo, nuestro principal socio para el combate contra el narcotráfico, tampoco usa esa palabra.

El presidente Barack Obama se cuida de no usar la palabra cuando se refiere al tema del combate contra las drogas. Estados Unidos ya tiene abiertos varios frentes. Siria, Afganistán, Irak… ¿Para qué hablar entonces de una guerra con México? ¿De una guerra que ya se siente en Arizona y Texas? Aparecen muertos y autos quemados. También hay secuestros. No es gratuito que la racista Ley SB1070 la quieran justificar con los visos de violencia que para la gobernadora Jan Brewer representan los migrantes.

Siendo así la cuestión… ¿Interesa o no el tema de combatir el tráfico contra las drogas? El negocio no sólo de las drogas, sino incluso el de la defensa del país o de los intereses se ha convertido también en otra función redituable.

De acuerdo con un reportaje publicado por The Washington Post, ocho de las doce armerías que están en Texas son las mayores proveedoras de armas para las bandas mexicanas. Otras tres están en Arizona y más en California. Según el mismo texto, en Texas hay 3 mil 800 armerías, 300 de ellas tan sólo en Houston. Según el Post, en los últimos cuatro años las autoridades mexicanas y estadounidenses han rastreado más de 60 mil armas empleadas en la violencia en México a unas 7 mil 500 armerías a lo largo de la frontera de ambos países.

Y falta aún agregar las armas que el mismo Gobierno de Estados Unidos, a través de acciones y operativos fallidos de la DEA le conceden a los grupos delictivos. No se olviden de Rápido y Furioso o de Receptor Abierto.

De la misma manera, autoridades de Illinois consideran que el 50% del mercado de la mariguana en Chicago está controlado por “El Chapo” Guzmán, el hombre más perseguido por el FBI en el mundo. También el más buscado en México. Pero mientras que cuando fue el turno de Osama Bin Laden, Estados Unidos sí mantenía una guerra en contra de Al Qaeda y de Afganistán y se justificó una invasión contra Irak, en el caso de la persecución de “El Chapo” y de los capos de la droga no se denominan una guerra.

En junio de este año, cerca de la Universidad de Columbia en Nueva York, adentro de un BMW aparecieron tres ejecutados. La nota se difundió en los medios. Nadie habló de guerra, ni entre cárteles ni entre el gobierno y los capos. Simplemente de ajuste de cuentas y que se abriría una investigación. Se detuvo a otro hispano. No se dijo más.

Así que ni para el gobierno mexicano, ni para el de EE.UU. se libra una guerra. Aún cuando se habla de bajas, de muertos, de colgados, de desaparecidos, ejecutados y calcinados.

Esta columna fue publicada originalmente en www.sinembargo.mx.