Plan recicla colchones viejos

Plan recicla colchones viejos
Steven Perez es propietario de una empresa que se dedica a reciclar colchones viejos en Los Angeles.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinion

Los Angeles – Para cualquier operador de un vertedero, maniobrar con los cientos de colchones viejos que llegan en los camiones es un verdadero problema.

Se doblan, no se compactan y crean espacios con aire que pueden ser fácilmente flamables.

Pero a Steven Pérez le toma no más de cinco minutos en deshacerse de unos de ellos. Con una pequeña sierra los abre como si fueran latas para separar desde el polyuretano (esponja), el algodón , la madera, el acero de los resortes. E incluso, la tela que los cubre, que podría ser considerada como basura, va a dar a la unidad de biocumbustibles para quemarlo y convertirlo en electricidad.

Desde hace seis meses, LFP Recycling, una organización no lucrativa fundada por Pérez, ha trabajado de manera voluntaria con la Ciudad de Los Ángeles, como parte de un plan piloto para mitigar el problema de colchones ilegalmente abandonados en en aceras, callejones o lotes baldíos en los distritos del Este y Oeste del Valle de San Fernando, a la vez que se evita que estos lleguen a los vertederos municipales.

A través de este programa diariamente llegan a la bodega de LFP Recyling, en el Este de Los Ángeles, entre 150 y 200 colchones.

Muchas comunidades están experimentando un incremento de muebles viejos, incluyendo colchones, abandonados que duran días o meses antes de que las autoridades sanitarias los recojan, especialmente en zonas con alto número de propiedades embargadas por los bancos tras la crisis hipotecaria.

“Los colchones sucios y rotos tirados en los callejones parecen parte de cuadro que vemos todos los días en este barrio. Duran semanas tirados y cuando los recoje la ciudad no pasa mucho tiempo sin que alguien tire otro, a veces son los mismos residentes de aquí, pero a veces también viene gente de afuera a tirarlos”, señala Constantino Peña, quien vive sobre la 42 Street, en el centro de Los Ángeles.

Pérez sostiene que el problema de colchones viejos abandonados en la vía pública persiste pese a que los residentes sólo tienen que llamar a la línea de información de servicios municipales (311) para que se les notifique cuándo pueden recojer su colchón sin costo alguno.

Una encuesta realizada a nivel nacional realizada en 2009 encontró que Los Ángeles ocupa el primer lugar entre las diez principales ciudades del país por sus programas de reciclaje, ya que logra desviar un 65% de la basura antes de que llegue a los vertederos municipales.

Los colchones rotos que llegan a los vertederos pueden dañar los compactadores o Bulldozers, creando condiciones de peligro para los trabajadores.

Cada año en Estados Unidos se reemplaza un promedio de 20 millones de colchones. Un porcentaje no determinado son reconstrucción de los mismos para reventa o donación.

Muchas veces son donados a las tiendas u organizaciones no lucrativas con artículos de segundo uso para su venta, pero por cuestiones de salud cada vez son menos los lugares que los aceptan y una gran parte termina en los vertederos. Un solo colchón puede ocupar un espacio de 20 a 40 pies cúbicos.

En el Condado de Los Ángeles cada año entre 250 mil y 300 mil colchones son desechados.