10 cenicientas hacen un sueño realidad

'Quinces con causa' ayuda a jóvenes sin recursos a celebrar la tradicional fiesta

NUEVA YORK – La llegada de los Quince, una de las más fascinantes tradiciones culturales de Latinoamérica, representa para muchas jovencitas un día de ensueño. Y es que la fecha trae la promesa de lucir un traje de gala y de ser la anfitriona de una fiesta inolvidable. Para un gran número de adolescentes en República Dominicana, la fecha pasa sin pena ni gloria, porque no hay recursos para costear la celebración. Partiendo de esto, y guiada por una gran sensibilidad, la joven dominicana Silvana Marmolejos, decidió viajar a Quisqueya para convertirse en el hada madrina de un grupo adolescentes de escasos recursos.

Marmolejos, quien lleva cerca de cuatro años trabajando como directora de casting de “Quiero mis Quince”, de la red Tr3s, puso en marcha Quince con Causa, una organización sin fines de lucro que no solo ofrece la oportunidad de convertir a adolescentes en protagonistas de una fiesta por todo lo alto, sino que también busca inculcar valores en las jóvenes que participan en el programa.

El primer grupo de participantes está compuesto por 16 jovencitas que viven en el Hogar de Niñas Nuestra Señora de la Altagracia. “Se trata de niñas que han vivido experiencias muy fuertes a su corta edad”, comenta Marmolejos, quien irónicamente no tuvo una fiesta de quince. “En mi caso, no fue por falta de recursos económicos, sino por el tiempo. Mi mamá siempre ha tenido su propio negocio y ha estado siempre muy ajetreada. Tuve una cena con familiares y un vestido bonito, nada de lujo; quizás también por eso me ilusiona tanto participar en todo el proceso de la fiesta”, comenta risueña en una entrevista telefónica desde Republica Dominicana. Marmolejos conto además su experiencia con la primera misión de Quince con causa.

¿Qué motivó la idea de ayudar a jóvenes de escasos recursos en Republica Dominicana?

SM: Básicamente, el hecho de que soy hija de padres dominicanos y que me hacía mucha ilusión ayudar a jóvenes, y sentí que esta causa podría traer alegría y esperanza a muchas jóvenes. En estados unidos he tenido oportunidad de hablar con muchas jovencitas, de un nivel económico diferente, de escuchar sus ilusiones y sus quejas y luego sentí que Dios puso algo en mi corazón que me guio hasta este grupo de niñas que viven en medio de muchas precariedades.

¿Cómo te ha afectado el trabajo con este grupo de adolescentes?

SM: El trabajo con estas niñas me ha recordado que muchas veces nos quejamos sin necesidad, que hay que ser más agradecido por lo que se tiene y que estoy bendecida de estar rodeada de gente que me quiere y que me apoya. Muchas de estas niñas no cuentan con nadie, no tienen familia y han vivido mucho más de lo que les tocaba vivir a su corta edad.

¿Cuáles son los requisitos para poder ser una de las quinceañeras afortunadas, recibir el vestido y participar de la fiesta de Quince con Causa?

SM: Tienen que ser adolescentes con buen comportamiento y buenas calificaciones en la escuela. Buscamos niñas que tengan metas y nuestra misión es ayudarlas a visualizarse alcanzándolas a través de talleres de motivación. La parte espiritual es también un factor vital. A nuestro equipo también se suma un sacerdote que viene a ofrecerles orientación y el valor de hacer una misa de Quince. La espiritualidad es un aspecto que vi bien arraigado en la cultura mexicana y eso me llamó mucho la atención con el trabajo en la red Tr3s.

¿Cuál ha sido la parte más difícil de poner en marcha Quinces con causa?

SM: Debo confesar que sacar los vestidos de la agencia de aduanas de República Dominicana fue frustrante. Pase dos días dando vueltas tratando de sacarlos y conseguir los permisos necesarios, se nos atrasó todo. La parte maravillosa de todo eso es que luego de que finalmente los sacamos y en John Casablanca nos ayudaron a organizar todos los trajes, las diez jóvenes seleccionadas llegaron y lloraron, saltaron de alegría, estaban histéricas de la emoción de elegir sus vestidos. Ese momento no lo cambio por nada, valió la pena todo el sacrificio y ver sus caras de ilusión, fue muy hermoso.

¿Luego de la fiesta en República Dominicana siguen otros países en agenda?

SM: Me encantaría llevar este proyecto por toda Latinoamérica, pero todavía no sé donde nos llevarán Dios y nuestra motivación. Por lo pronto estamos muy felices por todo el respaldo que hemos recibido y personas en México y Colombia han expresado su deseo de que llevemos este proyecto hasta allá y eso tiene un gran valor para nosotros.