Candidatos cara a cara en tema migratorio

Obama sale a la ofensiva y Romney contraataca durante reñido debate en Long Island
Candidatos cara a cara en tema migratorio
Los candidatos presidenciales Barack Obama y Mitt Romney se enfrentaron anoche en su segundo debate realizado en la Universidad Hofstra de Hempstead, Long Island, donde al fin discutieron sobre inmigración.
Foto: AP

HEMPSTEAD, LONG ISLAND – Tras ser eludida en el primer debate, la cuestión migratoria salió por fin a escena en el segundo debate presidencial que tuvieron anoche los candidatos Mitt Romney y Barack Obama.

En la octava pregunta, una mujer hispana interrogó directamente a Romney sobre qué planes tiene para concederle la Green Card (residencia legal) a los inmigrantes que viven en Estados Unidos y aún no la tienen.

“Este es un país de inmigrantes y damos la bienvenida a los inmigrantes legales”, enfatizó el candidato republicano, justo antes de recordar que su padre había nacido en México. “Lo que no haré será crear imanes para que otros puedan seguir viniendo”.

Romney habló también de conceder los papeles de residencia y de trabajo a graduados de educación superior, y de hacer todo lo posible por parar la inmigración ilegal, con medidas entre las que se incluyen no dar ventajas a los indocumentados que ya viven en el país, a los que considera que no habría que concederles ni la licencia de conducir.

El candidato presidencial republicano se mostró a favor de que los hijos de inmigrantes sin la debida documentación cuenten con una opción para obtener la residencia permanente y reprochó al presidente Barack Obama por no haber cumplido su promesa electoral de reformar las leyes migratorias.

Sin embargo, Romney no quiso hablar directamente del Dream Act ni de su decisión de vetar la Acción Diferida aprobada por la administración Obama, como señaló recientemente. En réplica, el presidente habló de la necesidad de aprobar una reforma migratoria.

“Necesitamos reparar este sistema de inmigración que está roto”, dijo Obama, para después recordar que él ha hecho todo lo posible por repararlo en solitario y que ahora depende del Congreso.