Sin pistas en asesinato de mexicano en Manhattan

Francisco "Panchito" Pinzón-Martínez fue encontrado muerto dentro de un edificio en la Avenida Broadway
Sin pistas en asesinato de mexicano en Manhattan
Se creó un altar en las afueras del edificio donde murió el mexicano.
Foto: EDLP

Nueva York – El asesinato de un trabajador mexicano en Manhattan conmocionó a residentes y familiares, quienes se congregaron en el sitio donde ocurrió el incidente para pedir justicia.

Francisco “Panchito” Pinzón-Martínez, de 30 años y oriundo de Tlapa, Guerrero, fue encontrado muerto en el tercer piso del edificio situado en 3544 de la Avenida Broadway, dentro de los límites del Cuartel 30.

La Policía indicó que Pinzón presentaba un fuerte traumatismo en la cabeza. La investigación continúa y aún no se realizan arrestos.

José Aguirre, primo de la víctima, comentó que Pinzón trabajaba desde hace unos cinco años en una tienda de teléfonos Metro PCS, ubicada a unos pasos de la escena del crimen. Indicó que el propietario del establecimiento alquilaba un departamento en el edificio, que utilizaba como bodega y oficina.

“Creemos que mi primo cerró la tienda y subió a dejar algo a la oficina, pero nunca salió. No hemos podido hablar con sus compañeros para más detalles”, acotó.

Aguirre dijo estar desesperado por saber qué le ocurrió a Francisco, a quien describió como un hombre trabajador y de buen corazón.

“Al parecer el dueño de la tienda está de vacaciones. No tenemos claro en qué circunstancias murió mi primo o si se trató de un asalto”, dijo evidentemente afectado. “En Dios espero que su muerte no se quede en el olvido y se haga justicia”.

Mónica Vitiño, tía del occiso, indicó que Pinzón, quien era soltero, también trabajaba en una lavandería en la calle 149 y la Avenida Amsterdam.

“Era el único sustento de su padre enfermo, de sus hermanos pequeños y de su mamá. Mi sobrino vivía para su familia”, señaló Vitiño, de 42 años.

Según la mujer, su sobrino tenía unos 15 años viviendo en la ciudad y era muy apreciado por vecinos y amigos.

“Era delgadito y bajito de estatura, qué daño podía hacer. No tenía enemigos, no molestaba a nadie”, dijo Vitiño, agregando que su sobrino no fumaba ni tomaba alcohol.

Gerónimo Rosas, amigo de Pinzón, dijo que se él pasaba trabajando y esperaba regresar a México.

“Panchito no merecía morir y menos de una forma tan cruel. Su mamá quería verlo, pero no muerto”, comentó con lagrimas.