Fiscalía intenta destruir versión de locura

Usa evidencia cronológica sobre la permanencia de Renato Seabra en hospital

Fiscalía intenta destruir versión de locura
El modelo Renato Seabra, acusado de asesinar a su amante, el periodista portugués, Carlos Castro.
Foto: FISCALIA DE MANHATTAN

NUEVA YORK – La asistente del fiscal de Manhattan trató de desmentir ayer en la Corte Suprema, la versión de que el modelo portugués Renato Seabra estaba demente cuando asesinó a su pareja en un hotel en 2011.

Maxine Rosenthal, la fiscal asistente encargada del caso contra Seabra, acusado de matar cruelmente a su amante -el periodista portugués Carlos Castro- contrainterrogó al psicólogo Jeffrey Singor usando detalles del reporte médico de las dos veces que el acusado había estado bajo vigilancia por temor a un suicidio.

Seabra, de 23 años, volvió a ser ingresado en el hospital en dos ocasiones para ser vigilado por posible suicidio. La primera vez desde el 9 hasta el 24 de enero de 2011. El acusado de haber golpeado, asfixiado y castrado al periodista de 65 años, en una habitación del hotel Intercontinental, el 7 de enero, fue trasladado a la cárcel Rickers Island hasta el 9 de febrero, en que fue llevado nuevamente al hospital hasta el 14 del mismo mes.

Rosenthal usó minuciosamente la evidencia cronológica de las actividades de Seabra durante su permanencia en el hospital, que fue vigilada cada 15 minutos. El informe detalla desde que abría los ojos en la mañana hasta que dormía. “Jugó ajedrez, damas chinas”, “entró a la biblioteca”, “escribió”, “Miró televisión”, “estuvo en reunión de grupo”, etc.

En notas del informe médico fue descrito como “calmado”, pero según el registro, su comportamiento cambiaba después que recibía visitas del doctor, la familia o alguno de los abogados, implicó Rosenthal.

El 18 de enero tuvo visita de la familia, según los documentos de la corte, al día siguiente -a las 10:30 a.m.- se bañó y salió a hacer ejercicio desnudo. El 23 tuvo visita del abogado y horas más tarde Seabra habría dicho: “Me quiero vestir como un héroe”.

En otras ocasiones, después de visitas del abogado o familiares, hay notas que indican que el acusado decía que escuchaba voces, que hablaba con Jesús, que era un mensajero de Dios, que Castro representaba un monstruo y que la computadora y el televisor le mandaban mensajes.

Cuando le preguntaron por qué se había cortado las muñecas y se había puesto los testículos de Castro, el acusado respondió “Lo hice porque fue un instinto animal” para aumentar su poder y no por suicidarse.

“Es mentira, no está loco”, dijo Karla Castro, sobrina de la víctima al terminar la audiencia en la Corte Suprema de Manhattan. “El (Seabra) es una persona ambiciosa, calculador, que sólo le gustaban las cosas buenas de marca. De loco no tiene nada, es muy inteligente”.

La sobrina, quien estaba acompañada de la hermana del periodista, Amelia Castro y otra amiga, indicó que la versión de que el acusado había sido violado también era una mentira.

Los abogados representantes de Seabra dijeron al salir de la corte que, por orden del juez, no podían comentar acerca del caso, ni de la evidencia presentada. También dijo esto la asistente del fiscal.

Hoy continuará el juicio y se espera que el doctor termine su declaración y testifique un amigo de Castro.