De un equipo colero al Clásico

De un equipo colero al Clásico
El lanzador venezolano Aníbal Sánchez abrió anoche por los Tigres de Detroit ante los Gigantes de San Francisco en el tercer juego de la Serie Mundial.
Foto: ap

DETROIT, Michigan/ap – Pregúntele a cualquier jugador de Grandes Ligas lo que significa pasar de un equipo con rumbo al último lugar a otro con dirección a la Serie Mundial y la palabra bendición siempre se escucha.

Ahora bien, la transición en plena marcha de la temporada no es un ningún paseo.

Como lo explica Aníbal Sánchez, el pitcher que ayer abría por los Tigres de Detroit en el tercer partido de la Serie Mundial ante los Gigantes de San Francisco, hay que adaptarse a una nueva ciudad, acoplarse al estilo de otro equipo y hasta alejarse de una esposa a punto de dar a luz a una niña.

Al derecho venezolano no le fue bien en tres de sus primeras cuatro aperturas con Detroit, luego de ser transferido por los Marlins de Miami.

Pero repuntó en la recta final de la campaña y en dos aperturas de la postemporada acumula efectividad de 1.35. En su última salida, hace dos semanas, maniató a los Yankees de Nueva York a tres hits sin carreras durante siete entradas en el segundo juego de la serie de campeonato de la Liga Americana.

“Fue una adaptación corta y fueron momentos difíciles”, dijo Sánchez. “Pero pude salir con mucho éxito. No conocía al catcher, no sabía el juego de ellos. Al final lo logramos y tuvimos una estabilidad para tener buenos juegos”.

El resto fue lidiar con la mudanza.

Sánchez tiene 28 años y será agente libre al término de la temporada. Con un actual salario anual de 8 millones de dólares, se espera que Detroit sondeará la posibilidad de retenerlo, pero la expectativa es que será uno de los brazos más codiciados y deberán aparecer otros candidatos.

“Son cosas del béisbol. Sabía que era el año de mi agencia libre y estaba preparado”, dijo Sánchez.

“Había hablado con mi esposa (Ana) y se lo había dicho: ‘prepárate, es posible que me cambien’. Es parte del negocio. Pero caímos en un equipo del que solo hay cosas buenas que decir y aquí estamos, en una Serie Mundial. Encontré compañeros como Miguel Cabrera, todos buenas personas, un grupo unido”.

Caso curioso. Cuatro de la cifra récord de nueve venezolanos en esta Serie Mundial cambiaron de equipo a mitad de campaña. En la transacción por Sánchez, en la que dejaron ir a su principal prospecto de pitcheo (Jacob Turner) los Tigres también adquirieron al segunda base Omar Infante.

Infante volvió al equipo que hace cinco años se había desprendido de sus servicios para apuntalar la defensiva.

Por su parte, los Gigantes obtuvieron al intermedista Marco Scutaro, que eventualmente fue el Jugador Más Valioso de la serie de campeonato de la Liga Nacional, en un canje con los Rockies de Colorado. Y el relevista zurdo José Mijares llegó tras un canje con los Reales de Kansas City.

En cuanto a Scutaro, el cambio de lares tuvo un impacto trascendental para los Gigantes. Tras batear para .500, con 14 hits y cuatro anotadas, fue consagrado como el Más Valioso de la serie de campeonato de la Nacional.

Mientras los Dodgers, los rivales de San Francisco en la división Oeste, acaparaban titulares con varias adquisiciones de figuras de renombre (Hanley Ramírez, Adrián González y Josh Beckett), los Gigantes se responsabilizaron de apenas 2,1 millones de dólares del salario de Scutaro al ceder a Colorado a Charlie Culberson, un infielder de ligas menores.

Scutaro ha rendido dividendos de sobra, embolsándose un bono de 75.000 dólares tras recibir el laurel del Más Valioso. Sus compañeros de equipo le han puesto como apodo “Blockbuster” tras una adquisición que pasó casi que inadvertida en la fecha límite para cambios.

A sus 36 años y tras saltar por cinco equipos desde su debut en 2002, el venezolano vive su momento cumbre gracias a un cambio.