Fujimori y la otra cara de la moneda

Hace unos días se reveló ante los medios de difusión que el ex presidente peruano Alberto Fujimori, quien en el 2009 fue condenado a 25 años de prisión por violación a los derechos humanos, estaba monitoreando desde la cárcel, su posible indulto. La noticia dejó entrever lo que sus detractores suponían, aquellos quienes de alguna manera fueron víctimas del régimen Fujimori-Montesinos lo tomaron como una burla, sin embargo para sus defensores, que son muchos, eso se llama transparencia.

El meollo del asunto es si Fujimori se merece el indulto. Si analizamos las fotografías publicadas donde se le ve macilento, abatido y débil y las cartas de mea culpa que Fujimori permitió publicar “perdón por lo que no llegué a hacer y por lo que no pude evitar” (sic) debería ser motivo suficiente para perdonar al reo.

Sin embargo, hay quienes contradiciendo todo principio de amor, perdón y humildad –incluyendo artistas, que es lo más terrible– quieren literalmente que se pudra en la cárcel pues lo consideran justo.

Ante estos hechos cabe recordar que durante la última campaña electoral Keiko Fujimori, hija del procesado fue quien llevaba la delantera y que si no fuese porque el ex presidente Alejandro Toledo hizo un acuerdo con el otrora candidato Ollanta Humala, quien además recibió el apoyo de los Vargas Llosa, Keiko Fujimori hubiese estado gobernando y sin lugar a dudas ya hubiese indultado a su padre.

Lo que demuestra que Keiko sin aliados pudo ganar las elecciones presidenciales en el 2010, traducido es que a pesar de que muchos peruanos están contra el indulto para Alberto Fujimori, la mitad del Perú votó por Keiko que es como decir por Fujimori mismo, sin olvidar que su hijo Kenji obtuvo la mayor votación en el Congreso. Saquen su conclusión señores.