Republicanos intolerantes

El General Colin Powell, Secretario de Estado bajo el presidente Bush, ha respaldado la reelección de Obama. Lo justificó con una critica de como Mitt Romney manejaría importantes relaciones extranjeras, especialmente en el Medio Oriente.

No fue un evento sorprendente. Powell lo respaldó hace cuatro años y desde entonces lo ha apoyado en el ámbito extranjero.

Lo que nos sorprendió fue la reacción de John Sununu, exgobernador de New Hampshire y otro asesor de Bush. Lo que insinuó Sununu es que el respaldo de Powell no tiene que ver con la política, ni es una critica de Romney. Se debe simplemente al hecho de que ambos hombres son de la misma raza.

Estoy seguro que Sununu se arrepiente de su comentario. Fue una respuesta a una pregunta inesperada. Sununu no tuvo tiempo para redactarlo.

Pero esos momentos cándidos revelan la verdad. En este caso, un miembro del alto comando republicano nos recordó que su partido no sabe como acomodar una población mas diversa.

Mi papá, quien falleció este año, fue un republicano por toda su vida. Sin embargo estaría en desacuerdo con Romney sobre Irán y con Sununu sobre Powell. Quedaría horrorizado por el comentario de Todd Akin, candidato Republican al Senado que cree que el cuerpo femenino sabe evitar el embarazo cuando ha sido violado “legítimamente”. Mi papá no entendería como su partido se puede oponer al DREAM Act.

Es que mi papá se identificó con un partido que hace cuarenta años reconoció que el aborto es un tema complicado.

Supo que Obamacare era similar a la reforma del seguro médico propuesto por el presidente Republicano Richard Nixon, y que el héroe de su partido, Ronald Reagan, firmó una ley ofreciendo la ciudadanía a inmigrantes indocumentados. Ese partido tolerante ya no existe.

Es posible que Romney sea un hombre razonable. Pero necesitaría el apoyo de su partido para gobernar. Por eso es que un presidente Romney sería una victoria para la intolerancia.