Incertidumbre se apodera de Nueva Jersey

Incertidumbre se apodera de Nueva Jersey
Bomberos revisaron ayer en cada vivienda en busca de personas atrapadas, en Belmar, Nueva Jersey.
Foto: efe

HOBOKEN – La incertidumbre de cientos de residentes de Hoboken, de no saber cuando podrán regresar a sus hogares, se une a la de no tener comida suficiente para los próximos días y a la escasez de gasolina.

Pablo Pérez, dijo sentirse desesperado, “desde que salí con mi esposa y mi hija de mi casa el domingo, no hemos podido regresar y la comida escasea”. Como Pérez, son docenas los residentes que están albergados en la iglesia San Pedro y San Pablo y que aun, cuando el nivel del agua descendió, no han podido regresar a sus hogares hasta tanto el servicio de electricidad no se restablezca.

Pérez, residente en el sótano de una vivienda en la calle 3, está consciente de que “lo perdí todo”, porque el nivel del agua alcanzó el primer piso. Su automóvil, estacionado en un garaje de la calle 14, tiene menos de un cuarto de tanque de gasolina, no hay venta de combustible y es poca la comida disponible en los establecimientos.

Sean Khan, trabajador de una estación de gasolina de la calle 14, informó que la venta del combustible –que se hizo por un máximo de $20 por persona- se le terminó la noche del miércoles y no será hasta el lunes cuando espera que vuelva a recibir abastecimiento.

La compañía PSE&G estima que por lo menos 20,000 residentes en Hoboken continúan aun sin servicio de electricidad, los comercios están cerrados y el servicio de trenes, que conecta con la ciudad de Nueva York, sigue suspendido.

Ayer fueron rescatados los últimos residentes que habían quedado literalmente “atrapados” en los edificios altos y por lo crecido del río.

En la contigua ciudad de Jersey City, desde la noche del miércoles, fue puesto en vigencia el toque de queda, de 7:00 p.m. a 7:00 a.m., horario durante el cual se prohíbe el paso de transeúntes, lo que obligó al cierre de todos los comercios, sin excepción.

La medida fue impuesta ante una ola de robos a comercios, registrada el martes en la noche, en donde además, el 65% de los residentes de la ciudad -la segunda más grande del estado- continúan sin electricidad.