Ritmo latino ayuda a sanar el alma

Estudio de salsa reinicia las clases poco tiempo después del huracán Sandy

Nueva York – Por las calles de la cuarta avenida en Brooklyn, cerca del recién inaugurado Barclays Center, se observan transeúntes cuyas caras de preocupación y cansancio sugieren un día difícil, especialmente considerando que por esta zona muchos de ellos han tenido que esperar hasta horas en fila para poder tomar un bus que los lleve a Manhattan.

Alrededor de las 7 p.m, las imágenes hablan por sí solas, las pocas personas que se desvían de su camino a casa, lo hacen solo por un momento para pedirle ayuda a algún policía o para comprar algo que les haga falta.

Antes de Sandy, un jueves en la noche esta área estaría llena de bares abiertos ofreciendo “Happy Hour”, se escucharían risas, y por supuesto, habría solteros de par en par buscando un poco de romance. Este no fue el caso esta semana. Además de destrucción y muerte, Sandy había logrado lo que antes parecía imposible: hacer que los neoyorquinos dejaran de festejar.

Sin embargo, en medio del triste panorama, un sonido perturbador de música latina atraviesa el silencio para llamar la atención de todo transeúnte. La fuente de aquellos ritmos contagiosos es la escuela “Salsa Salsa Dance Studio”, que al parecer se encontraba manteniendo una sesión de baile. Dentro de las ventanas panorámicas del sitio se puede observar un grupo de inexpertos bailarines moviéndose al ritmo del compás.

Resulta irónico que en medio de tanta desgracia algunos tengan el tiempo para bailar, pero cuando se piensa dos veces el asunto, ¿por qué no?, si los doctores sanan el cuerpo, una clase de salsa puede sanar el alma, y esto es precisamente lo que una de las estudiantes piensa al respecto.

“Es apenas la segunda vez que salgo de la casa después del huracán, estos son mis amigos, me alegra saber que están bien. Creo que bailar me quita la mente de las cosas que me preocupan por el momento, por ejemplo ¿cómo voy a llegar al trabajo mañana? Ver las caras que veo cada semana me hace sentir que estoy volviendo a la normalidad y me alegra” asegura Jill Gutekunst.

Así pues, en una semana en la que las palabras de desolación sobran, un estudio de baile en donde los ritmos latinos reinan, le ofrece a los neoyorquinos una alternativa para levantar el ánimo.