Sin luz, ahora encaran el frío

Afectados de Sandy viven la escasez de servicios y claman por falta de ayuda
Sin luz, ahora encaran el frío
El transporte es una pesadilla para los damnificados.
Foto: AP

NUEVA YORK.— Se espera que este sábado la mayoría de Manhattan tenga energía eléctrica por primera vez en seis días, una señal de progreso que se ve opacada por largas filas para adquirir gasolina y el enojo que producían los planes de proseguir con el Maratón de la Ciudad de Nueva York en momentos en que miles de residentes aún no tienen servicios básicos y en muchos casos, ni siquiera un lugar donde un lugar donde vivir.

El alcalde Michael Bloomberg canceló la tarde del viernes el evento. Previamente había defendido que se realizara el domingo la carrera de 26.2 millas, aunque muchos neoyorquinos se quejaban de que sería insensible y desviaría recursos de la ciudad en un momento en que muchos están sufriendo.

Aunque el alcalde informó que la mayor parte de Manhattan tendría luz para este día, las noticias no eran tan alentadoras para los barrios más alejados del centro, donde el suministro eléctrico podría regularizarse hasta mediados de este mes.

Cinco días después de que la súper tormenta Sandy azotó la parte central atlántica y el noreste del país, la cifra de muertos alcanzó los 90 en 10 estados, incluyendo dos niños que fueron arrancados de los brazos de su madre por una corriente de agua en Staten Island durante la tormenta. Sus cuerpos fueron encontrados el jueves en un área pantanosa.

Con la interrupción en la distribución de combustible en el este debido a daños por la tormenta y muchas estaciones de venta de gasolina que carecían de suministro eléctrico para operar sus bombas, este combustible se volvió una materia prima preciada, especialmente para quienes dependen de sus vehículos como medio de sustento.

Algunos conductores se quejaron de esperar formados tres y cuatro horas, sólo para ver que se acababa la gasolina cuando se acercaba su turno. Otros se quedaban sin gasolina antes de llegar al frente de la fila.

Se asignaron agentes de policía a las estaciones de gasolina para mantener el orden. En Queens el jueves un hombre fue acusado de apuntarle con un arma a otro conductor que lo acusó de meterse en la fila.

En una gasolinera en Hess, en Brooklyn, la fila se extendía hasta 10 cuadras a través de estrechas y transitadas calles. Eso causó confusión entre otros conductores, algunos de los cuales terminaron involuntariamente metidos en la fila. Algunas personas salieron de sus vehículos para gritarles.

Vince Levine se formó con su camioneta a las 5 de la mañana. Tres horas después, todavía tenía unos 20 vehículos enfrente. “Tenía medio tanque cuando llegué. Ahora me queda un cuarto”, dijo.

Más de 3,8 millones de viviendas y negocios en el este siguen sin electricidad, ya menos que los 8.5 millones que llegaron a quedarse sin luz.

No obstante, a lo largo del área metropolitana de Nueva York hubo señales de que la vida estaba comenzando a regresar a algo aproximado a la normalidad.

Más líneas de tren y del metro comenzaron a operar nuevamente el viernes, y el Túnel Holland hacia Nueva York fue abierto a autobuses.

En Nueva Jersey, la policía recuperó los cuerpos de dos hermanos de 2 y 4 años que fueron arrastrados por las aguas cuando su madre Glenda Moore bajó de su camioneta al quedarse atrapada en una inundación causada por Sandy el lunes por la tarde.

“Terrible, absolutamente terrible”, dijo el comisionado de la policía Raymond Kelly al anunciar el hallazgo de los cadáveres de Brandon y Connor en el tercer día de búsqueda.

El descubrimiento fue otro golpe devastador para Staten Island, un vecindario que fue duramente golpeado y donde los residentes se sienten en su mayoría olvidados.

“Tenemos a cientos de personas en refugios”, dijo James Molinaro, el presidente municipal. “Muchos de ellos, cuando cierren los refugios, no tendrán a dónde ir porque sus hogares están destruidos”.

Residentes y funcionarios públicos se quejaron de que la ayuda se ha demorado demasiado en llegar a Staten Island, donde murieron 19 personas, casi la mitad de la cifra de muertos en toda la ciudad de Nueva York.

Molinaro se quejó de que la Cruz Roja Estadounidense “no se ve por ningún lado” y algunos residentes deploraron lo que calificaron falta de respuesta de las agencias de emergencia del gobierno.

Se está creando un fondo para los sobrevivientes de la tormenta en Staten Island, informaron el viernes Molinaro y el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani. Y tanto la secretaria de Seguridad nacional Janet Napolitano, como y el viceadministrador de la Agencia Federal de Emergencias (FEMA), Richard Serino, se proponían inspeccionar la isla

Mientras tanto, en Long Island la situación no era mejor. En medio de un paisaje desolador de casas destrozadas, barcos varados en tierra, muebles y electrodomésticos apilados en las calles, decenas de personas erraban en busca de algo de comida.

Desde el pasado lunes, algunas zonas de la isla se encuentran sin electricidad, por lo que la recuperación está siendo mucho más complicada en estas condiciones, y la gasolina escasea cada vez más, tema delicado con la ola de frío que afecta al estado de Nueva York en los últimos días.

“Ahora lo peor es el frío. Estamos durmiendo todos juntos en una misma cama para darnos calor, porque, aunque llevamos muchas prendas de abrigo encima, la casa está congelada”, explicó Mariluz, una salvadoreña residente en Freeport (Long Island) que junto a sus dos hijos, de 5 y 8 años de edad, caminaba por la calle en busca de algo de comida, pues al quedarse sin luz tuvo que botar todo lo que había en su refrigerador.

La costa del sur de la isla, en la zona de Freeport y Long Beach, fue una de las más afectadas por el paso de la tormenta, ya que la subida de la marea provocó importantes inundaciones en las viviendas del área que quedaron anegadas por el agua.

“El nivel del agua superó los dos metros en nuestra casa. Todo se nos dañó- los muebles, los electrodomésticos… todo”, dijo la dominicana Claudia Cabrera, que ayer comenzó las labores de limpieza de su casa.

Según relató, los bomberos les aconsejaron abandonar la vivienda ante el riesgo de inundaciones, por lo que ella y su marido decidieron trasladarse a casa de unos amigos hasta que pasara el temporal.

“Cuando volvimos el martes, fue algo horrible”, cuenta Cabrera, quien todavía no ha podido cuantificar todos los daños que “Sandy” provocó en su vivienda, aunque sabe que tendrá que remodelar las paredes y el suelo porque quedaron arrasados.

Otra vecina de la zona, Ginnie, que vive en Freeport desde hace 27 años y que pese a las recomendaciones de evacuación prefirió quedarse en casa, contó que el lunes entraban “grandes olas” dentro de su casa.

“El agua rompió todos los cristales de la casa. Mi marido y yo tuvimos que encerrarnos en una habitación y sujetar la puerta con lo primero que encontramos- una tabla de planchar”, afirmó.

Ginnie todavía está esperando que evalúen los daños de su casa y que los técnicos decidan si puede o no ser reparada, aunque según contó, algunos de sus vecinos “no tuvieron tanta suerte”.

“Mis vecinos de enfrente, que tienen tres hijos pequeños, no pueden volver a su casa porque la han catalogado como vivienda no habitable”, señaló Ginnie.

Además, la subida del nivel del mar provocó que muchos de los barcos que estaban amarrados en el puerto de la zona llegaran hasta las casas, por lo que todavía ayer se podían ver botes empotrados en paredes o varados en los jardines.

La desolación de esta área de Long Island se vio en las muchas viviendas abandonadas, así como en todas las personas que trabajan para limpiar sus casas.

Las instituciones oficiales, organizaciones benéficas o simplemente voluntarios que reparten comida y artículos de primera necesidad en la ciudad de Nueva York y sus alrededores eran invisibles en esta zona, situada 45 kilómetros al este de la Gran Manzana.