Fortuño: un político sin carisma
, un político sin mucho carisma que sueña con Puerto Rico como parte de Estados Unidos, aspira a mantenerse en el cargo por otro mandato después de cuatro años en los que no ha logrado superar los principales retos que afronta la isla.
Este abogado corporativo y miembro del Partido Republicano estadounidense al que se le achaca interés por hacer carrera en Washington, termina su mandato con el desempleo en alza e índices de criminalidad nunca antes conocidos en Puerto Rico.
El presidente del Partido Nuevo Progresista (PNP), de 51 años, ha aprovechado el último tramo de su mandato para convocar una consulta sobre el estatus político de la isla coincidiendo con las generales, maniobra que la oposición ha denunciado como excusa para distraer la atención sobre los problemas reales de la sociedad puertorriqueña.
Fortuño no ha podido en estos cuatro años quitarse de encima el estigma de político insípido con el que llegó al poder en 2009 tras imponerse a un Aníbal Acevedo Vilá en horas bajas y acusado por la Justicia federal de ilegalidades en la financiación de su campaña.
Salió airoso con el 52.7% de los votos y 225,000 de diferencia sobre Acevedo Vilá, cómoda victoria que es poco probable que se repita en las elecciones de hoy.