Petraeus: Fin de una carrera brillante

Petraeus: Fin de una carrera brillante
David Petraeus
Foto: AP

WASHINGTON/EFE – Un escándalo amoroso ha vuelto a sacudir la política estadounidense y ha costado la dimisión del director de la CIA, David Petraeus, trayendo a la memoria otros casos de faldas que acabaron en dimisión como el del exsenador John Edwards o el del exgobernador de Nueva York Eliot Spitzer.

El escándalo ha causado estupor, tan sólo tres días después de las elecciones presidenciales, al tener como implicado a un laureado general retirado y respetado en Washington, una de las figuras clave de la estrategia militar estadounidense en Irak y Afganistán.

Todavía son pocos los detalles que han salido a la luz, pero un compungido Petraeus lamentaba su “criterio extremadamente pobre” al haber sido infiel a su esposa, Holly, después de 37 años, en un comunicado en el que anunciaba su dimisión.

Petraeus ponía así punto y final a una carrera brillante, sólo 14 meses después de haber jurado el cargo, y deja un mar de conjeturas después de conocerse que el FBI investiga a su biógrafa, Paula Broadwell, por su supuesto intento de acceder al correo del militar retirado para obtener información clasificada.

Broadwell, casada y con dos hijos, no ha sido formalmente identificada como su amante, aunque forma parte de la investigación que abrió el FBI tras recibir una pista de que Petraeus estaba envuelto en una relación extramatrimonial.

Otros escándalos amorosos recientes han acabado con la carrera de algunos políticos que auguraban tener un futuro prometedor y cuyo desliz no sólo les costó la carrera y el escarnio público, sino el ostracismo político.

Una de las caídas más estrepitosas fue la del exsenador demócrata, John Edwards, candidato a la vicepresidencia en 2004, cuyo mito se desintegró cuando se supo en 2008 que tuvo una relación extra matrimonial cuando su esposa Elizabeth estaba gravemente enferma de cáncer. Edwards inició un romance con Rielle Hunter en 2006, fruto de la cual tuvo una hija, que tardó en reconocer, incluso llegó a negar, y su mentira acabó con sus aspiraciones.

Ese mismo año el exgobernador de Nueva York Eliot Spitzer, se vio forzado a dimitir después de que el Servicio de Rentas Internas (IRS) descubriera en una investigación rutinaria su relación con una prostituta, que cobraba hasta 1,000 dólares la hora.