Vuelo 587: Heridas que no cierran

Familiares rinden tributo a los fallecidos hace 11 años en el vuelo mortal a R.D.
Vuelo 587: Heridas que no cierran
Las lágrimas fueron muestra que el dolor por la tragedia que enlutó hace 11 años a cientos de familias dominicanas, se mantiene.
Foto: Fotos: Victor Matos / Especial para EDLP

NUEVA YORK – El dolor de Cindy Tavarez, tras la pérdida de su madre y su pequeño hijo de tres años -que iban a bordo del fatídico vuelo 587, hace 11 años rumbo a República Dominicana- permanece intacto.

“Es como si todo hubiera pasado ayer. Los extraño muchísimo”, dijo compungida Tavarez, refiriéndose a la muerte de su madre Virgilia Tavarez y de su hijo Steven Lora.

Para Karen Tavarez, hermana de Cindy, la celebración del día de Acción de Gracias o de la Navidad, “no son lo mismo sin ellos, existe una tristeza muy grande en nuestros corazones”, recalcó, luego de celebrada la ceremonia para conmemorar el décimo primer aniversario de la tragedia, que este año se realizó en la iglesia católica Holy Spirit de El Bronx.

A diferencia de años anteriores, la celebración no se llevó a cabo en Belle Harbor, Queens –el lugar donde cayó el avión de American Airlines, a solo minutos de haber despegado del aeropuerto Kennedy- debido a que el área resultó seriamente afectada tras el paso del huracán Sandy.

Familiares y amigos se hicieron presentes en la ceremonia, oficiada por el padre Ricardo Fajardo -que anualmente realiza un servicio religioso- y presidida por el alcalde Michael Bloomberg, durante la cual se leyeron, uno a uno, los nombres de las 260 víctimas que iban a bordo del vuelo que se dirigía a República Dominicana.

El asambleísta de origen dominicano, Guillermo Linares, indicó que “es un día muy triste para todos, se complementa este año con la tragedia que atraviesa la comunidad de Belle Harbor y otras zonas afectadas por el huracán, lo que lo hace mas difícil”.

Durante el oficio conmemorativo, algunos de los familiares se abrazaban a las fotos de sus seres queridos, mientras que otros portaban ramos de flores, o como Ana Reyes, que llevaba puesto un pequeño botón -en una de sus solapas- con la foto de su hijo Roberto Reyes.

“Esta conmemoración once años después, significa que todavía los recordamos, que estamos unidos”, dijo Belkis Lora, que perdió a su hermano José Lora, que tenía 44 cuando ocurrió la tragedia. “No los vamos a olvidar nunca, para nosotros es como si hubiera sido ayer”.

Luego de la ceremonia, que se extendió por más de una hora, algunos de los familiares decidieron acudir al colegio comunitario Hostos, para colocar flores en el monumento conmemorativo construido en honor a las víctimas.