Cómo ingresar a una secundaria especializada

Este fin de semana son los últimos exámenes de admisión para esta élite de escuelas
Cómo ingresar  a una secundaria especializada
Mark Rentería tomó cursos y tutorías para presentar la prueba SHSAT; su madre, Betty Soto, pagó más de $2,600 en su formación para el futuro.
Foto: CAROLINA LEDEZMA / EDLP

Nueva York – Desde hace un año, Mark Rentería decidió prepararse para presentar el examen de admisión de las secundarias especializadas de la ciudad, pero cuando ya estaba cerca de hacerlo el huracán Sandy cambió sus planes.

Semanas después de lo previsto, este 17 y 18 de noviembre serán las últimas pruebas –llamadas SHSAT- para esta élite de ocho escuelas que reúne a los mejores estudiantes de Nueva York, pero sobre las que pesa el estigma de la discriminación contra hispanos y afroamericanos. En el período 2011-12, sólo 414 (7%) de 6,143 candidatos latinos lograron un cupo.

Aunque alcalde Michael Bloomberg apoya este procedimiento de selección, en septiembre, una coalición de organizaciones de Nueva York introdujo una querella en el Departamento de Educación de Estados Unidos en contra del sistema basado en la aprobación de un examen de habilidades verbales y numéricas. Según el Thomas B. Fordham Institute, de 165 secundarias selectivas que hay en el país, sólo las de Nueva York usan este método.

Mark, de 14 años, cursa el primer año de secundaria en Midwood High School at Brooklyn College, pero por iniciativa de su madre decidió presentar el SHSAT. Para ello, en 2011, tomó el curso para aspirantes de Stuyvesant High School, pero no continuó porque le pareció desorganizado.

Desde julio, el adolescente de raíces peruano-puertorriqueñas se inscribió en el programa de clases de Kaplan, tuvo ocho semanas de tutoría privada para pulir sus destrezas y cada día estudia dos horas.

“Yo no tengo problema en la parte verbal porque son siempre el mismo tipo de preguntas, pero tuve que trabajar con algunos conceptos de matemáticas”, comentó. “No estoy nervioso, porque sé que puedo lograrlo”, agregó con confianza quien aspira estudiar medicina o educación deportiva.

“En la escuela no se enfocan en estos exámenes, aunque sí ofrecen un programa extra académico pagado; pero esta es una inversión para su futuro y yo estoy orgullosa de su determinación para alcanzar su meta”, dijo su madre, Betty Soto, quien pagó $2,600 por la instrucción de su hijo.

Para muchos, el bajo índice de estudiantes de minorías que aprueban el examen refleja su dificultad de financiar esta preparación extra académica. En respuesta, este año el DOE creó un curso gratuito para alumnos pobres, que se inicia en octavo grado.

Aunque sea costoso, la dominicana Lourdes Guichardo no se confió en que su hija Laura siempre ha sido buena estudiante. A diferencia de Mark, Laura, de 13 años, se enfocó en mejorar su desempeño verbal “Una amiga nos impulsó a prepararla, porque nosotros no supimos nada por la escuela”, explicó Guichardo. “Desde mayo comenzó las clases y una amiga le dio tutorías privadas, dos horas diarias de lunes a jueves”, añadió. La madre quiere garantizar que su hija no sólo vaya a “escuelas buenas, sino que pueda conseguir becas para ir a la universidad”, que de lo contrario su familia no podría pagar.

La alumna de la escuela intermedia 192 de Brooklyn presentó el examen a finales de octubre para ingresar a alguna de las dos secundarias más buscadas, en las que la mayoría de los admitidos han sido históricamente blancos y asiáticos: Stuyvesant High School o Brooklyn Tech High School. En Stuyvesant, los hispanos obtuvieron 32 de 962 puestos en 2011, mientras que en Brooklyn Tech, sólo 8% de los 1,945 puestos fueron para latinos.