La deuda de Obama

Como ya todos sabemos el pasado día 6 de noviembre el presidente Barack Obama fue reelecto para un segundo período de gobierno por cuatro años más. El triunfó con mucho esfuerzo en el voto popular y también en el voto de los colegios electorales. La clave de su triunfo indiscutible fueron las minorías, especialmente nosotros los hispanos que salimos a votar abrumadoramente por él.

Más del 70% de los latinos apoyamos al presidente como nunca antes se había visto desde el triunfo del presidente Bill Clinton. De los llamados estados claves para asegurar su reelección, Obama obtuvo la mayoría del voto electoral y popular en ellos: Ohio, Iowa, New Hampshire, Michigan, Minnesota, Pennsylvania, Virginia, Florida, Nevada y Colorado. En estos tres últimos con el voto latino fue decisivo su victoria.

El candidato Mitt Romney y su Partido Republicano enfocaron su campaña contra los imnigrantes hispanos, proponiendo la ley antiemigrante de Arizona como el ejemplo y hablando de ‘auto-deportación’. Pero no se dieron cuenta de que aunque los inmigrantes indocumentados no pueden votar, los hispanos legales, que nos hicimos ciudadanos de este país y tenemos papeles, sí podemos y por eso salimos a votar por ellos, por nuestros amigos, parientes, familiares, que no pueden votar.

El tema de inmigración para los hispanos es más importante que la economía. Ojala los del ‘Te Party’ y su Partido Republicano hayan aprendido la lección de esta estrepitosa derrota electoral.

Al presidente Obama y a su Partido Demócrata le hemos dado una segunda oportunidad. Con nuestro voto, él se queda en la Casa Blanca y su partido sigue controlando el Senado. Pero ahora ellos están en deuda con nosotros: resolver el problema de nuestros hermanos indocumentados. Todos los políticos tiene que darse cuenta que el voto latino no es automáticamente demócrata, ellos tienen que ganárselo.