Lava-autos despedidos en El Bronx exigen reintegro al trabajo

Doce hispanos fueron despedidos luego de pedir el pago de salarios que les debían
Lava-autos despedidos en El Bronx exigen reintegro al trabajo
Trabajadores hispanos protestan frente el negocio de lavado de autos.
Foto: Juan Matossian / EDLP

Nueva York — Doce trabajadores hispanos piden recuperar su empleo después de haber sido despedidos este mes por plantarse ante los dueños de un negocio de lavado de autos en El Bronx por impago continuado de salarios.

Los extrabajadores alegan que los encargados de Sunny Day Car Wash, situado en el 169 de la avenida Lincoln, les llegaron a deber el sueldo de tres semanas, y que durante años les pagaban muy por debajo del salario mínimo ($5.50 a la hora frente a los $7.25 que exige la ley), les hacían trabajar más de 12 horas al día y no les concedían vacaciones.

Por ello, el pasado 11 de noviembre acordaron entre ellos que no irían a trabajar y que harían huelga hasta que les pagasen los aproximadamente $1,000 que aseguran les debían.

Ese mismo día, recibieron un mensaje de texto por parte de Joseph López, uno de los encargados del negocio, para informarles que prescindían de sus servicios.

“Trabajé allí durante nueve años y casi nunca me pagaron el salario a tiempo, llegándome a dar muchas veces cheques sin fondos”, cuenta Teodoro Ramón, el empleado con más antigüedad.

“Esta vez nos debían a todos tres cheques, por lo que decidimos que ya bastaba, nos negamos a trabajar y por ello perdimos nuestro empleo”, agregó.

Desde entonces, los exempleados cuentan con el apoyo del sindicato Retail Wholesale and Department Store Union (RWDSU) para protestar frente a las puertas del negocio de lavado de autos hasta que les restituyan en sus puestos y les paguen las dos semanas que han perdido de trabajo.

Políticos electos como la concejal Melissa Mark Viverito y el senador estatal Gustavo Rivera también se han unido a su causa.

Juan Campis, otro de los afectados, asegura también que uno de los encargados, Gabriel Fonseca, les amenazó cuando decidieron hacer huelga.

“Cuando decidimos hacer huelga, él vino a buscarme y me dijo que sabía donde trabajaba mi mamá, donde vivía yo y donde trabajan mis hermanos”, cuenta Campis. “Yo le pregunté si eso era una amenaza, y él me replicó que no era una amenaza ya que era algo que pensaba cumplir”.

Fonseca estuvo ayer ausente en el negocio, pero Joseph López se encontraba en el lavado de autos mientras los extrabajadores protestaban, aunque se negó a hablar a la prensa.