Reina de belleza mexicana murió como escudo humano (Fotos)

Las autoridades indicaron que los gatilleros se refugiaron detrás de María Susana Flores Gámez, y que ella bajó del auto con un arma en la mano

Culiacán – La reina de belleza mexicana que murió el fin de semana en un enfrentamiento entre militares y presuntos narcotraficantes fue usada como escudo humano por los gatilleros, dijo el martes un funcionario federal.

María Susana Flores Gámez, una de las ocho concursantes de Miss Sinaloa el pasado junio y ganadora del certamen Mujer Sinaloa 2012 en febrero, bajó del vehículo en el que viajaba con un arma en las manos pero aún no está claro si la activó, dijo el funcionario de la Procuraduría General de la República que habló con la AP a condición de anonimato porque no está autorizado a hacer declaraciones mientras la investigación sigue en curso.

El reporte militar, según el funcionario, relata que los presuntos narcotraficantes se refugiaron detrás de Flores Gámez, quien bajó del vehículo en medio del tiroteo el sábado cerca de su ciudad natal de Guamuchil. El cuerpo de la beldad de 20 años fue localizado junto a un fusil de asalto. Durante el enfrentamiento y persecución, otros dos presuntos pistoleros murieron y cuatro fueron detenidos.

Las autoridades aún no han aclarado a qué cártel de las drogas pertenecen, pero Sinaloa se ha visto afectada por la presencia del narcotráfico y es bastión de uno de los principales cárteles mexicanos de las drogas que también lleva su nombre.

El funcionario dijo que aún esperan pruebas periciales de los fiscales estatales para conocer más información.

Narcos prefieren a las bellas

Ellas quieren fortuna, joyas, lujo; ellos buscan tener a su lado alguien hermoso que lucir; y juntos, reinas de belleza y narcotraficantes, forman un tándem mucho más frecuente de lo que se cree en México.

“Estos nexos entre narcos y bellezas y, en general, entre bellezas y poder económico, político o criminal es permanente. Aquí las jóvenes son acechadas por los criminales en las escuelas, en la calle (…)”, dijo el periodista y escritor Javier Valdez en entrevista con Efe.

Valdez es autor del libro “Miss Narco” y reside en Sinaloa, el estado del norte de México donde el sábado pasado falleció María Susana Flores, ganadora de un concurso de belleza local, por disparos del Ejército.

La joven de solo 22 años iba con su novio que, según los medios locales, era miembro de la delincuencia organizada, y muy cerca de su cuerpo fue hallado un fusil AK-47.

“Me sorprende que la gente se espante y se tambalee de nuevo con estos hechos (…) La realidad es que este fenómeno, este vínculo entre crimen organizado y belleza, esta seducción y atracción a veces mutua es permanente”, aseguró el escritor ante las reacciones que generó en el país la muerte de Flores.

En su libro cuenta historias como la de Laura Elena Zúñiga, ganadora del concurso “Nuestra Belleza Sinaloa” en 2008, que fue detenida en la ciudad de Guadalajara junto con siete hombres, entre ellos su novio, quienes portaban armas y miles de dólares en efectivo.

Semanas después fue puesta en libertad porque no había pruebas suficientes que la relacionaran con el crimen organizado, pero su historia llenó las páginas de los periódicos e incluso fue llevada al cine por el director Gerardo Naranjo con su película “Miss Bala”.

En Sinaloa predomina el cartel encabezado por Joaquín “el Chapo” Guzmán, el delincuente más buscado del mundo, aunque hay presencia de otros grupos que le disputan el control de territorio como Los Zetas y los hermanos Beltrán Leyva.

“En estas regiones del país el narcotráfico dejó de ser un fenómeno policiaco de buenos y malos, y es una forma de vida que nos contamina, nos salpica, nos condiciona el trabajo y la vida diaria”, dijo Valdez.

En su opinión, los narcotraficantes y las reinas de la belleza se necesitan mutuamente, los unos porque “las ven como trofeos, como objetos, como muebles a los que hay que presumir” y las otras porque “quieren poder, riquezas, privilegios y las mieles de la criminalidad”.

“Y así como las usan, las desechan, porque no las toman como seres humanos, como personas buenas o malas, sino como objetos que se usan y se tiran y esto significa que las sacrifican para que las detenga el Ejército o las matan”, apuntó.

La vinculación entre el narcotráfico y la belleza es tal, aseguró, que incluso hay certámenes patrocinados por el narcotráfico y hay organizadores de estos concursos que tienen vínculos con la delincuencia.

Fernando Peña, director del concurso “Nuestra Belleza Sinaloa”, en el que María Susana Flores participó, pero no ganó, se defendió de estas acusaciones y aseguró a Efe que esta vinculación no es real.

“Puede ser que entre todo el país dos o tres tengan que ver algo con ellos, pero cuando rellenan la solicitud se les pide información, ellas la dan y nosotros les creemos”, señaló.

No hay controles más allá de la confianza, ni siquiera para las ganadoras de los concursos estatales que después compiten por el título nacional de “Nuestra Belleza México” y representan al país en el exterior.

“No hay investigaciones, pero sí se está cerca de ellas. Mi niña, desde el momento que la coronan, yo no me separo de ella”, contó.

Pero el caso de Flores demuestra que esa confianza a veces falla y que los vínculos, más o menos frecuentes, existen entre las mujeres bellas y los miembros de la delincuencia organizada.

“En Culiacán hay una expresión que se dice cuando una chica es muy guapa, ‘huele a pólvora’, porque seguramente estará relacionada con algún narcotraficante y es mejor no acercarse a ella porque te pueden matar”, dijo Valdez.

Muchas de estas mujeres, al igual que los narcotraficantes, siguen un lema común entre los que juegan a la violencia como forma de vida- “Más vale tres años de rey que toda una vida de güey (tonto)”.

“Asumen que van a morir pronto, igual que los jóvenes que entran en el sicariato, e igual le entran porque en esos dos o tres años que pueden durar les va a ir muy bien. Es una conducta suicida, es parte de la decadencia que nos está generando esta guerra”, lamentó el escritor.