Posada sin fronteras une a cientos
SAN DIEGO/EFE Cientos de personas de personas a ambos lados de la frontera se unieron este fin de semana en la tradicional Posada Sin Fronteras, en la que se recordó a las miles de familias separadas por estrictas leyes de inmigración y a quienes perdieron la vida en su intento de conseguir “el sueño americano”.
Esta reunión anual se lleva a cabo desde hace ya diecinueve años en el llamado Parque de la Amistad, que divide San Diego, en territorio estadounidense, y Tijuana, en mexicano.
La costumbre es que familiares y amigos se reúnan a cada lado para cantar villancicos navideños y compartir dulces, tamales y champurrado, típicos de estas fechas, así como para escuchar testimonios de inmigrantes.
Entre quienes acudieron este año se encuentra la familia de la joven Stephanie, que va a cumplir su segunda Navidad sin la joven en casa.
Frustrada de no poder ingresar a la universidad y no poder tener una educación por falta de documentos, Stephanie se fue a vivir a Tijuana para poder continuar sus estudios en México.
La familia se reencontró este sábado en Posadas Sin Fronteras luego de un año de sin verse, aunque una malla metálica que separa ambos países impidió el contacto físico y dificultó el contacto visual.
“Hasta ahorita la pudimos ver por el muro, por los pequeños hoyos donde podemos ver”, dijo a Efe su hermana Monserrat con la voz entrecortada. “Esta separación ha sido muy difícil para la familia, y esperamos algún día volver a abrazarla”.
Su madre, quien prefirió no dar su nombre, también se mostró conmovida y lamentó que el muro fronterizo impidiera el contacto con su hija, quien ahora vive sola en una ciudad que apenas conoce.