Inician diálogo para preservar el español

Inician diálogo para preservar el español
Darwin Gómez (izq.) y William Candelario quieren que sus hijos hablen español.
Foto: ELDPJosé Acosta

Nueva York – Los amigos Darwin Gómez y William Candelario, tienen muchas cosas en común: ambos cuentan con 24 años de edad, nacieron en República Dominicana, llegaron a Nueva York antes de cumplir los siete años, y residen en el Alto Manhattan.

Pero hay algo fundamental que los diferencia: el dominio del idioma español. Gómez prácticamente lo perdió, y Candelario lo conservó. ¿La razón? Según Gómez, en su casa su padre le hablaba en inglés y su madre en español, pero como en la escuela y luego en la universidad sólo hablaba inglés, este idioma prevaleció, y hoy día apenas puede comunicarse en el idioma de su país natal.

“Yo muchas veces tengo que detenerme a traducir del inglés al español mentalmente para poderlo hablar”, confesó Gómez, quien es un soldado de Ejército de los Estados Unidos.

Candelario, por su lado, dijo que pudo conservar el español porque en su casa ambos padres le hablaban en este idioma, y su madre lo puso en clases bilingües.

“Yo hablo, leo y escribo bien en español, y eso se lo debo a mis padres”, dijo Candelario.

Ambos jóvenes están de acuerdo en que, una vez tengan hijos, les gustaría que fueran bilingües, porque es una gran ventaja en un país donde la comunidad hispana es el grupo de más rápido crecimiento poblacional, y se calcula que para 2050 casi la mitad de la población de los Estados Unidos tendrá conocimientos del castellano.

La preocupación sobre la preservación del español fue el centro de un diálogo que se realizó en la Academia de las Artes y las Letras de Manhattan recientemente, encabezado por el senador estatal Adriano Espaillat, con la participación de varios cónsules latinos.

Espaillat dijo que los políticos latinos siempre han apoyado la preservación del español a través de la concesión de fondos a los programas de educación bilingüe y de lenguaje dual en las escuelas públicas.

“Muchos niños y jóvenes lo hablan bien, lo leen bien, pero muy pocos lo pueden escribir, y el gran reto es ver cómo podemos fortalecer el conocimiento del español de estos niños y jóvenes de segunda generación”, comentó.

Espaillat dijo además que espera que de este primer diálogo surja algo tangible para preservar el español, y mencionó la creación de un centro de especialización del castellano donde los jóvenes pudieran ir a perfeccionar el español.

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